
La elección para renovar la gubernatura de Quintana Roo aún parece distante. El proceso electoral de 2027 se encuentra a más de un año de distancia y Morena todavía no ha abierto formalmente los procedimientos internos para definir candidaturas.
Sin embargo, la sucesión ya comenzó a construirse, no en los tiempos electorales, no en las campañas; sino en la acumulación de capital político, en la construcción de estructuras territoriales, en la relación con los liderazgos nacionales y en los equilibrios internos que acompañan a toda sucesión dentro de un partido gobernante.
Por ello, la pregunta rumbo a 2027 no es únicamente quién quiere ser candidato.
La pregunta es quiénes tendrán influencia en la definición de la candidatura y cómo funciona realmente el mecanismo de decisión dentro de Morena y la respuesta es más compleja de lo que sugieren las encuestas.
Morena no sólo elegirá un candidato; administrará una sucesión
En la conversación pública suele asumirse que la candidatura dependerá exclusivamente de los resultados de las encuestas.
Morena ha reiterado que ese será el mecanismo formal para seleccionar a sus candidatos.
Sin embargo, la experiencia reciente del partido muestra que una encuesta representa apenas una parte del proceso.
La definición de una candidatura suele involucrar múltiples variables:
- Competitividad electoral.
- Operación territorial.
- Unidad interna.
- Relación con la dirigencia nacional.
- Cercanía con el proyecto político nacional.
- Equilibrios dentro de la coalición gobernante.
- Capacidad para construir consensos.
Por ello, la verdadera tarea de Morena rumbo a 2027 no será únicamente seleccionar un perfil competitivo y también deberá administrar una sucesión sin fracturas.
La encuesta cuenta, pero no decide sola
Morena aprobó durante 2026 las reglas generales para los procesos internos que conducirán a la selección de candidaturas rumbo a las elecciones de 2027.
El partido mantiene la encuesta como mecanismo principal para medir competitividad, conocimiento y aceptación entre la ciudadanía.
Sin embargo, la experiencia reciente del movimiento demuestra que las encuestas no operan de manera aislada.
También influyen elementos como:
- Capacidad de organización política.
- Construcción de acuerdos.
- Relación con las estructuras partidistas.
- Presencia territorial.
- Viabilidad electoral.
- Capacidad de gobierno.
La pregunta, entonces, no es solamente quién puede ganar una encuesta, sino también importa quién puede mantener unido al movimiento.
Morena rumbo a 2027
- 17 gubernaturas estarán en juego durante el ciclo electoral de 2027.
- Morena considera ese proceso como una elección estratégica para la segunda mitad del sexenio de Claudia Sheinbaum.
- 1,828 congresistas participaron en el VIII Congreso Nacional Extraordinario de Morena celebrado en mayo de 2026.
Los centros de influencia dentro de Morena
La candidatura de Quintana Roo no se definirá exclusivamente en Quintana Roo.
Existen distintos niveles de influencia política.
El liderazgo nacional
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, encabeza actualmente el proyecto político nacional de Morena.
Aunque la Presidencia de la República no designa candidatos, las prioridades del gobierno federal y la conducción general del movimiento forman parte del contexto político que influye en la construcción de consensos internos.
La nueva dirigencia nacional
El 3 de mayo de 2026, Morena celebró su VIII Congreso Nacional Extraordinario.
Durante ese encuentro, Ariadna Montiel Reyes fue electa por unanimidad como presidenta nacional del partido en sustitución de Luisa María Alcalde Luján, quien dejó la dirigencia para incorporarse al gobierno federal.
El relevo no es menor.
La dirigencia nacional será responsable de conducir los procesos internos, emitir convocatorias, coordinar las encuestas y administrar las definiciones políticas rumbo a las elecciones de 2027.
El Consejo Nacional
Otro actor relevante es Alfonso Durazo Montaño, gobernador de Sonora y presidente del Consejo Nacional de Morena.
Durazo ha insistido públicamente en la necesidad de privilegiar la unidad interna y evitar divisiones que puedan debilitar al movimiento rumbo a los próximos procesos electorales.

La unidad interna: el factor que Morena busca proteger
Uno de los mensajes más constantes dentro de Morena durante los últimos años ha sido la necesidad de preservar la cohesión del movimiento.
La razón es sencilla.
Las fracturas internas pueden convertirse en costos políticos importantes cuando se acerca una elección.
Por ello, la construcción de consensos se ha convertido en una prioridad estratégica.
La pregunta ya no es únicamente quién puede ganar una encuesta.
La pregunta es quién puede convertirse en un punto de equilibrio para los distintos liderazgos que conviven dentro del partido y de la coalición gobernante.
La lección de Coahuila
Las elecciones legislativas celebradas recientemente en Coahuila dejaron una enseñanza observada por los principales partidos políticos del país.
La coalición encabezada por el PRI logró alrededor del 55 por ciento de la votación, mientras Morena obtuvo cerca del 26 por ciento y no consiguió ganar distritos de mayoría relativa.
Más allá de los resultados, diversos análisis posteriores al proceso destacaron la importancia de la cohesión interna, la disciplina política y la capacidad de mantener alineadas las estructuras territoriales.
La principal lección es que una fuerza política puede enfrentar dificultades cuando las diferencias internas no logran procesarse adecuadamente.
Para Morena, que gobierna Quintana Roo y buscará conservar la gubernatura en 2027, la experiencia resulta relevante.
No porque los contextos sean iguales.
Sino porque demuestra que la unidad puede convertirse en un activo tan importante como la competitividad electoral.

El papel de Mara Lezama
En toda sucesión existe una pregunta inevitable:
¿Qué papel jugará el gobernante en turno?
En Quintana Roo, Mara Lezama encabeza actualmente el proyecto político más importante del estado y mantiene una relación directa con el gobierno federal y con la dirigencia nacional de Morena.
La gobernadora ha centrado su discurso político en conceptos como continuidad de la transformación, coordinación institucional, trabajo conjunto y unidad.
Por ello, aunque la candidatura será definida mediante los mecanismos internos del partido, el liderazgo político de Mara Lezama forma parte de los factores relevantes en la construcción de acuerdos rumbo a 2027.
Quintana Roo: una sucesión que ya comenzó a construirse
Aunque oficialmente no existen campañas ni procesos internos abiertos, distintos actores políticos mantienen actividad pública constante.
- Recorridos territoriales.
- Presencia institucional.
- Construcción de estructuras.
- Participación en eventos estratégicos.
- Relación con liderazgos nacionales.
- Fortalecimiento de redes políticas.
Todo ello forma parte de la acumulación de capital político que suele anteceder a cualquier proceso sucesorio.
Eso no significa que exista una campaña.
Significa que los distintos liderazgos comienzan a posicionarse dentro del ecosistema político que influirá en la decisión final.
El factor Verde
La política quintanarroense tiene una característica adicional.
La coalición gobernante no se explica únicamente desde Morena.
El Partido Verde Ecologista de México se ha convertido en un actor relevante dentro de la estructura política estatal.
Por ello, la construcción de una candidatura competitiva también dependerá de la capacidad de mantener cohesionada a la alianza que actualmente gobierna Quintana Roo.
Clave política
La candidatura más fuerte no siempre es la que encabeza una encuesta
En los procesos internos suelen coexistir distintos factores:
- Posicionamiento electoral.
- Operación territorial.
- Relación con liderazgos nacionales.
- Construcción de acuerdos.
- Aceptación interna.
- Viabilidad para mantener unida a la coalición.
Por ello, la definición de una candidatura suele ser resultado de un equilibrio entre competitividad electoral y estabilidad política.
La pregunta rumbo a 2027 no es únicamente quién puede ganar una encuesta.
La pregunta es quién puede convertirse en el punto de equilibrio entre los distintos actores que participan en la construcción del proyecto político gobernante.
Más allá de los nombres
La conversación pública suele concentrarse en los aspirantes.
Sin embargo, la verdadera discusión dentro de Morena apunta hacia otro terreno.
¿Cómo administrar una sucesión sin fracturas?
¿Cómo mantener la unidad de la coalición gobernante?
¿Cómo construir una candidatura competitiva sin poner en riesgo la cohesión interna?
Las respuestas a esas preguntas comenzarán a definir el rumbo político de Quintana Roo mucho antes de que arranquen formalmente las campañas.
Porque la candidatura de Morena en 2027 no dependerá únicamente de las encuestas.
También será resultado de consensos, operación territorial, cohesión interna, liderazgo político, relación con el proyecto nacional y capacidad para mantener unido al movimiento que hoy gobierna el estado.
Mientras el proceso electoral aún se encuentra distante, la competencia interna dentro de Morena comienza a hacerse visible mediante posicionamientos públicos, encuestas, recorridos territoriales y señalamientos entre distintos grupos políticos. Para diversos observadores, estos movimientos anticipan que la disputa por la candidatura de 2027 ya comenzó, aunque formalmente todavía no exista una convocatoria electoral.
