Quintana Roo acumuló 256 diagnósticos de leishmaniasis cutánea hasta la primera semana de julio, frente a 33 registrados en el mismo periodo de 2025; la enfermedad parasitaria se transmite mediante la picadura de un insecto diminuto

Los casos de la enfermedad de la mosca chiclera aumentaron casi 676% en Quintana Roo durante 2026, al pasar de 33 diagnósticos en el mismo periodo del año pasado a 256 hasta la semana epidemiológica 26, que comprendió del 28 de junio al 4 de julio.
El acumulado corresponde a casos confirmados de leishmaniasis cutánea, la forma más común del padecimiento. En la información pública revisada, los Servicios Estatales de Salud (Sesa) no han presentado el desglose de los 256 pacientes por municipio, localidad o probable lugar de exposición.
La ausencia de esa distribución impide conocer si el repunte se concentra en comunidades rurales y selváticas, si se extendió hacia zonas urbanas o si está relacionado con actividades laborales que obligan a permanecer durante varias horas en áreas con vegetación.
Quintana Roo ocupa el primer lugar nacional por esta enfermedad. Sin embargo, boletín federal solo permite identificar el total por entidad federativa, sexo y tipo de padecimiento. La información territorial deberá ser difundida por Sesa para ubicar las comunidades con mayor transmisión y dirigir las medidas preventivas.
¿Qué es la mosca chiclera y cómo transmite la enfermedad?

La mosca chiclera es un flebótomo de aproximadamente dos o tres milímetros, conocido también como papalotilla o jején. La hembra infectada transmite parásitos del género Leishmania al alimentarse de la sangre de una persona o de otro mamífero.
No se trata del mosquito que transmite dengue, zika o chikungunya. El insecto es más pequeño, suele pasar inadvertido y tiene mayor actividad durante el atardecer, la noche y las primeras horas de la mañana, especialmente en espacios húmedos, con vegetación y materia orgánica. La lesión puede comenzar como una pequeña roncha o nódulo en el lugar de la picadura. Con el paso de las semanas puede aumentar de tamaño, perder la capa superficial de la piel y transformarse en una úlcera que tarda meses en cicatrizar.
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En muchos pacientes la herida no causa dolor, por lo que puede confundirse con una picadura común o una lesión menor. La falta de atención oportuna incrementa el riesgo de infecciones secundarias, cicatrices visibles y complicaciones que requieren tratamientos más prolongados.
Antecedentes de la enfermedad en Quintana Roo
| Año | Casos reportados | Periodo |
|---|---|---|
| 2022 | 500 | Cierre anual |
| 2023 | 799 | Cierre anual |
| 2024 | 91 | Cierre anual |
| 2025 | 72 | Cierre anual |
| 2026 | 256 | Acumulado hasta la semana epidemiológica 26, con corte al 4 de julio |
*Nota metodológica: La serie reúne registros federales difundidos con base en la vigilancia epidemiológica. No debe mezclarse con las notificaciones preliminares del Sistema Único Automatizado para la Vigilancia Epidemiológica estatal, que durante 2022 y 2023 presentó cantidades más elevadas antes de la confirmación y depuración de casos. El boletín estatal de cierre de 2023 contabilizó 1,359 notificaciones para ese año y 730 para 2022.
El repunte de 2026
- 233 diagnósticos corresponden a hombres.
- 23 casos fueron identificados en mujeres.
- 64% de los casos confirmados en México se concentraron en Quintana Roo.
- 11 diagnósticos se incorporaron durante la semana epidemiológica más reciente.
Fuente: Boletín Epidemiológico de la Dirección General de Epidemiología, semana epidemiológica 26 de 2026.
Diagnóstico y tratamientos disponibles
Para confirmar la enfermedad es necesario obtener una muestra de la lesión y realizar un análisis parasitológico. La apariencia de la herida no es suficiente para establecer el diagnóstico, porque puede confundirse con infecciones bacterianas, hongos, enfermedades dermatológicas u otras picaduras.
El tratamiento depende de la forma clínica, la especie del parásito, el número y ubicación de las lesiones, la edad y las condiciones generales del paciente. Por esa razón, las personas no deben aplicarse antibióticos, sustancias corrosivas, remedios caseros ni medicamentos sin prescripción.
El Programa de Prevención, Tratamiento y Control de las Leishmaniasis 2025-2030 contempla antimoniato pentavalente, miltefosina, anfotericina B liposomal, anfotericina B desoxicolato, tratamientos locales y termoterapia. Quintana Roo forma parte de las entidades consideradas endémicas donde deben estar disponibles estas alternativas.
“Esto ha permitido mejorar la organización de los servicios, reducir brechas operativas y sentar las bases para el fortalecimiento sostenido”.
—Fabián Correa Morales, director de Enfermedades Transmitidas por Vectores del Cenaprece
La Secretaría de Salud federal (SSa) informó que la estrategia también incluye protocolos para la prescripción y seguimiento de pacientes, confirmación parasitológica, tamizaje de VIH y un módulo digital para dar seguimiento nominal a los casos con el objetivo de una mejora en la salud de las personas.
¿Cómo prevenir la picadura de la mosca chiclera?


De acuerdo con la Secretaría de Salud federal (SSa), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros centros de salubridad, la protección personal es la principal medida para reducir el contacto con la mosca chiclera, debido a que no existe una vacuna de uso general para prevenir la enfermedad.
| Medida | Aplicación |
|---|---|
| Usar repelente | Aplicarlo sobre la piel expuesta y la ropa, de acuerdo con las indicaciones del producto |
| Cubrir brazos y piernas | Utilizar camisa de manga larga, pantalón y calzado cerrado en zonas selváticas |
| Instalar mallas finas | Colocarlas en puertas, ventanas y alrededor de las camas |
| Evitar dormir en el suelo | Utilizar catres, hamacas o camas protegidas con mosquiteros |
| Revisar lesiones | Acudir a consulta si una roncha crece, se ulcera o no cicatriza |
| Evitar remedios caseros | No quemar, cortar, rascar ni aplicar sustancias sobre la herida |
La mosca chiclera también puede afectar a animales
La enfermedad de la mosca chiclera no es exclusiva de los seres humanos. La leishmaniasis es una zoonosis que puede infectar a diferentes mamíferos y mantenerse en ciclos donde intervienen fauna silvestre, animales domésticos, el insecto vector y las personas. Esto no significa que la enfermedad se transmita normalmente por tocar, alimentar o convivir con un animal. La vía habitual requiere que un flebótomo infectado introduzca el parásito mediante su picadura.
El papel de perros, gatos, animales de producción y especies de la selva de Quintana Roo deberá revisarse por separado, debido a que no existe un reporte estatal de 2026 que identifique qué animales han sido examinados o cuáles participan como reservorios en el ciclo local de transmisión.

