Atenea Gómez recibió instrumentos de ordenamiento desactualizados cuando llegó a Isla Mujeres en 2021; agotó un primer periodo, obtuvo la reelección y, mientras Costa Mujeres aceleró su crecimiento hotelero, la actualización sigue sin concluir. El conflicto entre el POEL y los PDU ya no sólo exhibe reglas viejas: coloca bajo escrutinio la lentitud de una administración que ha tenido dos periodos para corregirlas

Atenea Gómez recibió un problema heredado en 2021; cinco años después, ya no puede administrarlo como si todavía fuera ajeno. La presidenta municipal concluyó un primer gobierno, consiguió la reelección para 2024-2027 y mantiene pendiente la actualización de los instrumentos que deben conciliar el crecimiento urbano con la protección ambiental de Isla Mujeres.
El contraste está sobre el territorio. El Programa de Ordenamiento Ecológico Local (POEL) permanece anclado en 2008, mientras los programas urbanos que regulan distintas zonas del municipio datan de 2007, 2010 y 2011. En el otro extremo, Costa Mujeres llegó a 2026 con 11 mil 514 habitaciones en 25 hoteles y una expansión que continúa hacia el corredor de Isla Blanca.
La administración de Gómez no ha permanecido inmóvil: reinstaló el Comité del POEL, abrió mesas y desarrolló trabajos técnicos. La omisión está en no haber convertido ese proceso, durante un primer periodo completo y parte del segundo, en instrumentos actualizados y concluidos. Después de años de diagnósticos, el territorio avanzó más rápido que el gobierno encargado de ordenarlo
POEL y PDU: el conflicto que el tiempo agrava
El problema no consiste solamente en tener documentos antiguos. POEL y PDU responden preguntas distintas sobre el mismo territorio: uno establece las condiciones ambientales de aprovechamiento; los otros determinan usos, densidades y desarrollo urbano. Si sus criterios no corresponden a la realidad actual, el crecimiento puede avanzar bajo reglas que después resulten más difíciles de conciliar.
Ese riesgo es particularmente visible en la Zona Continental. Costa Mujeres, Chacmuchuch, Punta Sam e Isla Blanca concentran expansión hotelera, inmobiliaria e infraestructura. Mientras la cabecera insular enfrenta límites físicos evidentes, el continente todavía dispone de territorio y cada nueva autorización puede modificar el escenario sobre el cual deberán aterrizar los instrumentos actualizados.
La antigüedad del POEL y los PDU no convierte automáticamente en irregulares los proyectos autorizados bajo su vigencia. El cuestionamiento apunta hacia otro lado: ¿por qué el gobierno municipal permitió que prácticamente transcurriera un primer periodo y avanzara el segundo sin cerrar una actualización que su propia administración reconoce como necesaria?
Dos instrumentos, un territorio que ya cambió
| Territorio | Instrumento | Realidad actual |
|---|---|---|
| Isla / cabecera municipal | PPDU 2010-2030 | Territorio limitado y turismo consolidado |
| Chacmuchuch / Costa Mujeres | PPDU 2007 | Expansión hotelera e inmobiliaria |
| Ciudad Mujeres / Zona Continental | PDU 2011 | Crecimiento urbano y presión sobre servicios |
| Todo el municipio | POEL 2008 | Actualización todavía en proceso |
Atenea abrió mesas; Costa Mujeres abrió hoteles
En 2023, durante el primer periodo de Atenea Gómez, fue reinstalado el Comité del POEL. Después continuaron diagnósticos, talleres y trabajos técnicos. El problema fue identificado, entró a la agenda y comenzó a procesarse.
Mientras tanto, Costa Mujeres no esperó. El corredor pasó de 10 mil 524 habitaciones en 22 hoteles al cierre de 2025 a 11 mil 514 habitaciones distribuidas en 25 establecimientos durante el primer trimestre de 2026. Prácticamente mil habitaciones más mientras el nuevo ordenamiento seguía en construcción.
Ahí está el contraste de gestión: el Ayuntamiento puede presentar reuniones, estudios y avances; el territorio presenta resultados consumados. Y en planeación urbana, el tiempo importa porque ordenar antes de autorizar no produce las mismas consecuencias que intentar modificar condiciones cuando existen inversiones, permisos o derechos previamente consolidados.


Dos periodos también significan rendir cuentas
Atenea Gómez puede argumentar, correctamente, que recibió instrumentos elaborados por administraciones anteriores. Lo que resulta cada vez más difícil es utilizar esa antigüedad como explicación suficiente. Su primer periodo transcurrió de 2021 a 2024 y el segundo llegará hasta 2027. La actualización ya forma parte de su propio balance de gobierno.
La rendición de cuentas debe medir precisamente resultados contra tiempo disponible. Si el Ayuntamiento identificó el rezago, instaló los mecanismos para corregirlo y dispuso de continuidad administrativa gracias a la reelección, la pregunta deja de ser qué heredó Atenea y pasa a ser por qué todavía no ha terminado de resolverlo.
No se trata de atribuirle todas las decisiones ambientales, urbanas o turísticas del corredor. Semarnat tiene competencias federales y el Gobierno del Estado interviene en otros ámbitos. Pero el municipio tampoco es espectador: participa en ordenamiento, desarrollo urbano, zonificación, usos de suelo, licencias y servicios.
La lentitud también produce consecuencias
El costo de la demora puede aparecer cuando finalmente se pretendan modificar densidades o usos de suelo. Proyectos que hayan avanzado legalmente bajo las disposiciones actuales deberán analizarse conforme a sus circunstancias particulares y los derechos que, en su caso, hayan consolidado.
Eso puede reducir el margen para corregir después. Una regla tardía no necesariamente puede borrar decisiones tomadas legalmente bajo la anterior, y cualquier intento de afectar derechos consolidados puede abrir recursos administrativos o controversias judiciales. No significa que esos litigios necesariamente ocurrirán; significa que ordenar tarde puede resultar jurídicamente más complejo.
Por eso la discusión rebasa el calendario administrativo. Si el segundo gobierno termina sin concluir ambos instrumentos, la siguiente administración podría recibir no sólo documentos pendientes, sino un territorio más comprometido y con menor margen para modificar su crecimiento.


Atenea ya no puede entregar el mismo pendiente que recibió
La infraestructura también sirve de contraste. Durante estos años avanzaron inversiones municipales y la modernización de la carretera Cancún-Isla Blanca, mientras Costa Mujeres continuó aumentando su capacidad hotelera. El concreto avanzó; la regulación no lo hizo a la misma velocidad.
Atenea Gómez no creó el rezago del POEL de 2008 ni de los programas urbanos anteriores a su llegada. Tampoco sería correcto afirmar que durante sus gobiernos no hizo nada: existen comités, mesas y trabajos de actualización. Pero después de dos periodos administrativos, la rendición de cuentas no se mide por cuántas reuniones se realizaron, sino por si el problema quedó resuelto.
Ese es el punto que coloca a la presidenta municipal en el centro de la discusión. En 2021 podía señalar hacia atrás para explicar por qué recibió reglas desactualizadas. En 2026, después de un primer mandato completo y con el segundo corriendo, el reloj también marca los años de su propia administración.
Costa Mujeres siguió creciendo. Los hoteles llegaron. La infraestructura avanzó. El POEL y los PDU siguen intentando alcanzarlos.
Atenea recibió el rezago. Después de dos gobiernos, ya no basta con explicar de dónde vino: tendrá que rendir cuentas sobre por qué todavía no lo resuelve y cuánto territorio quedará comprometido cuando finalmente lleguen las nuevas reglas.
