Los municipios anuncian inversiones en movilidad y accesibilidad, pero obstáculos, cruces incompletos y rampas cuestionadas muestran que desplazarse a pie todavía representa un reto

El Día Mundial del Peatón en Quintana Roo, conmemorado este 17 de agosto, encuentra a ciudades como Cancún, Playa del Carmen, Chetumal y Tulum en pleno crecimiento, pero con una deuda que se observa a ras de suelo: garantizar que peatones, adultos mayores y personas con discapacidad puedan desplazarse con seguridad por banquetas, cruces y espacios públicos.
Los gobiernos municipales han realizado obras de movilidad y accesibilidad durante 2025 y 2026, pero las intervenciones no han eliminado las barreras. En Playa del Carmen, por ejemplo, el Ayuntamiento reporta pasos peatonales accesibles y reconstrucción de banquetas; sin embargo, un recorrido documentado por Canal Caribe encontró postes que obstruyen el paso, banquetas interrumpidas, cruces incompletos y rampas cuestionadas.
Día Mundial del Peatón: una rampa no hace caminable una ciudad como Playa del Carmen
La discusión es particularmente visible en Playa del Carmen. El gobierno municipal destinó 4 millones de pesos en 2025 para infraestructura pública incluyente mediante pasos peatonales accesibles para personas con discapacidad, además de reportar otras intervenciones en banquetas y vialidades.
En abril de 2026 inauguró además la primera etapa de modernización de la avenida 10 Norte, una obra de 43.6 millones de pesos que incluyó demolición y reconstrucción de banquetas y guarniciones. Pero precisamente las rampas de esa avenida fueron cuestionadas por integrantes de Libertad y Accesibilidad A.C., quienes señalaron pendientes y características que podrían dificultar el desplazamiento en silla de ruedas.
La contradicción resulta relevante en este Día Mundial del Peatón en Quintana Roo: construir infraestructura no garantiza por sí mismo accesibilidad. Una rampa que termina frente a un obstáculo o una banqueta que obliga a bajar al arroyo vehicular pueden convertir un recorrido cotidiano en un riesgo.
“No necesitamos promesas; necesitamos decisiones. Si las autoridades actúan, Playa del Carmen puede avanzar hacia una ciudad verdaderamente incluyente”.
—Rafael Barragán, representante de Libertad y Accesibilidad A.C.
Cancún avanza, pero la caminabilidad rebasa los cruces nuevos


Cancún también ha instalado cruces seguros y ha desarrollado infraestructura peatonal. El problema para evaluar qué tan caminable es realmente la ciudad está en que contar intervenciones no equivale a medir la continuidad de las banquetas, la facilidad para cruzar avenidas o las condiciones existentes fuera de las zonas intervenidas. La movilidad peatonal requiere recorridos completos: salir de una vivienda, avanzar por una banqueta libre, cruzar calles y llegar al transporte público o al destino sin encontrar barreras.
Lo que convierte una calle en obstáculo
- Postes que reducen o bloquean banquetas.
- Rampas con pendientes pronunciadas.
- Cruces peatonales incompletos.
- Mobiliario urbano que interrumpe el desplazamiento.
- Ausencia de guías podotáctiles y señalización accesible.
Fuentes: Libertad y Accesibilidad A.C., Sedatu y Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad.
Chetumal y Tulum también tienen una deuda por medir
En Chetumal existen proyectos de transformación del transporte y movilidad; mientras Tulum enfrenta una presión adicional por el crecimiento urbano y turístico. Sin embargo, no existe un indicador público municipal homogéneo que permita comparar qué porcentaje de banquetas es accesible o cuántos kilómetros ofrecen continuidad peatonal segura en las cuatro ciudades.
Ese vacío también importa. Sin diagnósticos comparables resulta difícil saber si las obras solucionan el problema o atienden solamente puntos determinados. El Día Mundial del Peatón en Quintana Roo deja así una pregunta más incómoda que conmemorativa: ¿puede considerarse caminable una ciudad porque inaugura cruces y rampas si todavía existen personas obligadas a abandonar la banqueta para continuar su recorrido? La prueba no está en el número de obras anunciadas. Está en si una persona en silla de ruedas, un adulto mayor, una familia con carriola o cualquier peatón puede llegar de un punto a otro sin jugarse la seguridad en el camino.
