Mientras la ciudad mantiene uno de los mayores ritmos de crecimiento del país, las personas con discapacidad en Playa del Carmen todavía encuentran banquetas interrumpidas, rampas cuestionadas, postes que obstruyen el paso y edificios donde desplazarse no siempre resulta sencillo. La discusión que surgió por las obras de la avenida 10 volvió a poner sobre la mesa una pregunta más amplia: ¿el desarrollo urbano también avanza al ritmo de la accesibilidad?

El crecimiento de Playa del Carmen ha transformado la imagen de la ciudad durante las últimas décadas. Nuevas vialidades, desarrollos inmobiliarios y espacios públicos forman parte de una infraestructura que acompaña el aumento de habitantes y visitantes. Sin embargo, para las personas con discapacidad en Playa del Carmen, recorrer la ciudad todavía implica enfrentar obstáculos que, en muchos casos, pasan desapercibidos para quienes no viven con una limitación motriz, visual o auditiva.
La reciente polémica por las rampas construidas durante la rehabilitación de la avenida 10 volvió a colocar el tema en la conversación pública. Integrantes de la asociación Libertad y Accesibilidad A.C. señalaron que algunas presentan pendientes y detalles que podrían dificultar el paso de personas usuarias de silla de ruedas, por lo que solicitaron revisar la obra antes de darla por concluida.
Sin embargo, la accesibilidad urbana no comienza ni termina en esa avenida. En distintos puntos de Playa del Carmen existen banquetas donde un poste reduce el espacio para caminar, rampas que desembocan frente a obstáculos, cruces peatonales incompletos y zonas donde personas usuarias de silla de ruedas, adultos mayores o madres y padres con carriolas deben descender al arroyo vehicular para continuar su recorrido.
La infraestructura accesible también abarca edificios públicos, hospitales, oficinas gubernamentales, estacionamientos y espacios de uso cotidiano. Un elevador fuera de servicio, una entrada con escalones o un cajón exclusivo ocupado de manera indebida pueden convertirse en barreras que limitan el acceso a servicios esenciales o dificultan la movilidad de quienes enfrentan alguna discapacidad.
Uno de los antecedentes ocurrió en la Unidad de Medicina Familiar No. 11 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), donde el elevador permaneció fuera de servicio durante un periodo prolongado. Aunque actualmente ya opera, la situación afectó durante meses a pacientes con discapacidad, adultos mayores y personas con movilidad reducida, quienes tuvieron que enfrentar dificultades adicionales para recibir atención médica.
La accesibilidad para personas con discapacidad en Playa del Carmen va más allá de una rampa

La Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad reconoce la accesibilidad como un derecho y establece que autoridades de los tres órdenes de gobierno deben promover espacios públicos seguros y funcionales para todas las personas. En el mismo sentido, el Manual de Calles de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU) y la NOM-004-SEDATU-2023 fijan criterios para el diseño de banquetas, cruces peatonales, rampas y demás infraestructura urbana.
En ese contexto, el debate no se limita a construir una rampa. También implica verificar si cumple con la pendiente adecuada, conecta correctamente con la banqueta, evita obstáculos y permite que una persona usuaria de silla de ruedas, con discapacidad visual o con movilidad reducida pueda desplazarse de manera segura y autónoma.
Obstáculos que con mayor frecuencia reportan ciudadanos y asociaciones
- Rampas con pendientes pronunciadas.
- Postes colocados sobre banquetas.
- Cruces peatonales incompletos.
- Banquetas interrumpidas por mobiliario urbano.
- Cajones exclusivos ocupados por vehículos sin autorización.
- Elevadores fuera de servicio en edificios públicos.
- Ausencia de guías podotáctiles y señalización accesible.
Fuente: Libertad y Accesibilidad A.C., SEDATU y Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad.
El crecimiento de Playa del Carmen también aumenta el reto de la accesibilidad

La necesidad de construir una ciudad accesible cobra mayor relevancia si se considera el crecimiento que ha registrado Playa del Carm en durante las últimas décadas. De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el municipio de Playa del Carmen superó los 333,000 habitantes, más del doble de la población que tenía apenas 10 años antes.
Ese crecimiento no solo implica construir más calles, banquetas o edificios públicos. También exige que esa infraestructura responda a las necesidades de las personas con discapacidad en Playa del Carmen, de una población que envejece y de miles de habitantes que en algún momento pueden enfrentar una limitación temporal o permanente para desplazarse.
El Iniegi también reconoce que la discapacidad puede manifestarse de distintas formas, como dificultades para caminar, subir escaleras, ver, escuchar, hablar, recordar o realizar actividades de cuidado personal. Esto significa que la accesibilidad no beneficia únicamente a quienes utilizan una silla de ruedas, sino a un sector mucho más amplio de la población.
En México, el Censo 2020 identificó a más de 6.1 millones de personas con discapacidad, equivalentes al 4.9% de la población. Si además se consideran las personas que viven con alguna limitación para realizar actividades cotidianas, la cifra supera los 20 millones de habitantes, un universo que refleja la importancia de planear ciudades pensadas para todas las personas.
Accesibilidad y crecimiento urbano
- 333,800 habitantes registró el municipio de Solidaridad en el Censo 2020.
- La población municipal se duplicó entre 2010 y 2020.
- 6.1 millones de personas viven con alguna discapacidad en México.
- Más de 20 millones de habitantes presentan una discapacidad, una limitación para realizar actividades cotidianas o alguna condición mental, de acuerdo con la metodología del Inegi.
Fuente: Inegi, Censo de Población y Vivienda 2020.
La accesibilidad también alcanza a centros de trabajo y espacios de atención al público

El reto de construir ciudades más accesibles no recae únicamente en los gobiernos. Durante los últimos años, la legislación federal también fortaleció las obligaciones para que los centros de trabajo y los espacios de atención al público eliminen barreras que dificulten el acceso de personas con discapacidad y realicen los ajustes razonables que permitan su inclusión en condiciones de igualdad.
Para especialistas en accesibilidad y desarrollo urbano, una ciudad incluyente no se mide únicamente por la cantidad de obras que inaugura, sino por la posibilidad de que cualquier persona pueda acudir a una consulta médica, realizar un trámite, ingresar a un comercio, cruzar una calle o caminar por una banqueta sin enfrentar obstáculos que limiten su movilidad.
«No necesitamos promesas; necesitamos decisiones. Si las autoridades actúan, Playa del Carmen puede avanzar hacia una ciudad verdaderamente incluyente».
– Rafael Barragán, representante de Libertad y Accesibilidad A.C.
En ese contexto, la discusión que hoy rodea a la avenida 10 puede convertirse en una oportunidad para revisar otros espacios públicos que diariamente utilizan las personas con discapacidad en Playa del Carmen.
La accesibilidad no depende de una sola rampa ni de una obra en particular; forma parte de una infraestructura que debe permitir a todas las personas desplazarse con seguridad y ejercer plenamente su derecho a la ciudad.
Mientras Playa del Carmen continúa su crecimiento, el desafío también consiste en que ese desarrollo llegue a las banquetas, los cruces peatonales, los edificios públicos, los centros de trabajo y los espacios donde la inclusión todavía representa una tarea pendiente para las personas con discapacidad en Playa del Carmen.
