Rescatistas continúan la búsqueda de personas desaparecidas entre los escombros de un centro comercial en Kumamoto; el sismo obligó a suspender operaciones en plantas tecnológicas, automotrices y de transporte del sur de Japón.
Más de seis horas después del terremoto de magnitud 7.1 que sacudió la prefectura de Kumamoto, en la isla de Kyushu, las labores de búsqueda continúan entre edificios colapsados y estructuras inestables. El mayor despliegue se concentra en el centro comercial Aeon Mall de Kashima, donde entre 20 y 30 personas permanecen desaparecidas tras el derrumbe parcial del inmueble y una explosión registrada posteriormente.
Equipos de bomberos, policías, personal médico y elementos de las Fuerzas de Autodefensa trabajan contrarreloj para localizar sobrevivientes, mientras las constantes réplicas dificultan las operaciones y obligan a detener temporalmente algunas maniobras por seguridad. Las autoridades mantienen la alerta ante el riesgo de nuevos colapsos.
El sismo también dejó daños en carreteras, puentes, viviendas y edificios públicos, además de cortes de energía que afectaron a decenas de miles de hogares. La alerta de tsunami emitida tras el movimiento telúrico fue retirada horas después, aunque las autoridades pidieron a la población mantenerse atenta ante posibles nuevas sacudidas.
El terremoto de Japón también golpea la economía
El movmiento telúrico y sus réplicas también impactaron una de las zonas industriales más importantes del país.
La región de Kumamoto se ha convertido en un polo estratégico para la industria tecnológica y automotriz japonesa gracias a la instalación de fabricantes de semiconductores, electrónicos y autopartes. Tras el sismo, varias compañías activaron protocolos de emergencia, evacuaron a su personal y suspendieron temporalmente sus operaciones para revisar posibles daños.
La planta de TSMC, considerada una pieza clave para la producción mundial de semiconductores, informó que inició un reinicio gradual de actividades después de confirmar la seguridad estructural de sus instalaciones, aunque mantiene inspecciones adicionales y algunas labores de construcción permanecen suspendidas por precaución.
Empresas como Sony, Honda y otros fabricantes con operaciones en Kyushu también interrumpieron actividades de manera preventiva mientras evaluaban afectaciones en sus plantas y cadenas de suministro. Al mismo tiempo, el servicio del tren bala, líneas ferroviarias regionales y operaciones aeroportuarias registraron interrupciones, complicando la movilidad en el sur del país.
Un símbolo de recuperación volvió a quedar destruido
Entre las imágenes más impactantes de la emergencia destaca la destrucción del Aeon Mall Kumamoto, un complejo comercial que apenas había reabierto sus puertas en junio de este año tras una extensa reconstrucción derivada del devastador terremoto que golpeó la región en 2016.
El inmueble era considerado un símbolo de la recuperación económica de Kumamoto y recibía millones de visitantes cada año. Ahora, una década después de aquella tragedia, volvió a quedar severamente dañado y se convirtió en el principal escenario de las labores de rescate.
Las autoridades japonesas mantienen el monitoreo permanente de la actividad sísmica y no descartan nuevas réplicas durante las próximas horas, mientras continúa la evaluación de daños materiales y humanos en una de las regiones industriales más importantes del país.

