Aunque Quintana Roo no será sede del Mundial 2026, restaurantes y bares ya comienzan a invertir miles de pesos en licencias y adecuaciones para transmitir partidos. La apuesta: atraer turistas y aumentar el consumo durante la fiebre futbolera, aunque la derrama económica aún es una incógnita

Mientras millones de aficionados cuentan los días para disfrutar los partidos del Mundial 2026, en Quintana Roo la emoción también se traduce en cuentas por pagar, inversiones anticipadas y una apuesta económica que no garantiza ganancias.
Para cientos de restaurantes, bares y botaneros, la fiesta futbolera no será tan simple como encender una pantalla y esperar clientes: el torneo representa una apuesta económica que obliga a desembolsar dinero antes de saber si realmente habrá ganancias.
Aunque Quintana Roo no será sede de partidos, el sector restaurantero ve en el Mundial 2026 una oportunidad para atraer turistas, incrementar el consumo y convertir los encuentros en experiencias colectivas.
Pero el primer reto ya llegó: pagar por el derecho de transmitir los partidos.
La fiesta del Mundial 2026 no sale gratis
Restaurantes que quieran transmitir encuentros del Mundial 2026 deberán contratar servicios comerciales especiales y permisos de exhibición pública, un gasto que representa un nuevo costo operativo para negocios que buscan capitalizar la fiebre futbolera.
En Cancún, representantes del sector restaurantero han señalado que los costos arrancan desde los 15 mil pesos, aunque pueden elevarse dependiendo del tamaño del establecimiento y su capacidad de atención.
La presidenta de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) en Cancún, Perla Flores, advirtió recientemente que el costo depende de las características de cada establecimiento.
Asimismo, recordó que los negocios no podrán utilizar logotipos o elementos oficiales de la FIFA sin autorización.
«Los pagos base inician en 15 mil pesos para los negocios con menor espacio, y el monto se incrementa de acuerdo con la capacidad de aforo de cada local», Perla Flores, presidenta de la Canirac en Cancún.
Para muchos establecimientos pequeños y medianos, esto implica hacer cuentas antes de sumarse a la fiesta. No se trata únicamente del pago de transmisión.
A ello podrían sumarse pantallas, sistemas de audio, promociones, decoración temática, horarios extendidos y contratación temporal de personal para atender una posible mayor demanda.
El Mundial, coinciden empresarios, también se juega en la caja registradora.
Apostarle al turismo sin tener estadio

A diferencia de Ciudad de México, Guadalajara o Monterrey, Quintana Roo no albergará partidos.
Sin embargo, el sector empresarial considera que el Caribe Mexicano puede convertirse en un punto estratégico para visitantes internacionales que mezclen vacaciones con futbol.
Cancún, Playa del Carmen y la Riviera Maya reciben millones de turistas extranjeros cada año, incluidos estadounidenses, sudamericanos y europeos, muchos de ellos aficionados al futbol.
Empresarios del sector consideran que el Mundial podría convertirse en una oportunidad para atraer visitantes que mezclen vacaciones con futbol, especialmente turistas internacionales que ya vacacionan regularmente en el Caribe Mexicano y podrían seguir los encuentros desde destinos turísticos.
Las expectativas económicas no son menores. En México, el sector restaurantero estima una derrama adicional impulsada principalmente por el consumo en alimentos y bebidas durante el torneo.
Aunque la mayor concentración se prevé en ciudades sede, empresarios quintanarroenses consideran que el turismo internacional podría dejar beneficios indirectos. En Cancún, algunos negocios ya comienzan a prepararse.
Jordi Jiménez, gerente de un botanero ubicado en el centro de la ciudad, aseguró que el establecimiento ya registra reservaciones anticipadas y espera un aumento importante en la afluencia durante los partidos, impulsado tanto por turistas como por clientes locales.
El riesgo de apostarle de más
Pero no todo es optimismo. El antecedente de otros eventos deportivos muestra que la derrama económica no siempre llega parejo para todos.
Durante el pasado Súper Bowl, representantes restauranteros de Quintana Roo señalaron que mientras sports bars y negocios temáticos registraron alta ocupación, restaurantes tradicionales tuvieron resultados más moderados.
El riesgo para algunos establecimientos será invertir de más y no recuperar lo esperado.
Pagar licencias, adaptar espacios y preparar promociones podría representar una apuesta riesgosa si la demanda no cumple expectativas o si el consumo se concentra únicamente en ciertos tipos de negocio.

¿Quién sí podría ganar más?
No todos los negocios partirán desde la misma posición.
Sports bars, restaurantes con pantallas gigantes, botaneros y establecimientos enfocados en reuniones grupales podrían captar una mayor parte del consumo durante los partidos.
En contraste, restaurantes tradicionales o familiares podrían registrar beneficios más moderados, dependiendo del perfil de sus clientes y de qué tan rápido logren adaptarse a la fiebre futbolera.
La pregunta que comienza a rondar entre empresarios es inevitable: ¿vale la pena gastar miles de pesos para entrarle al Mundial 2026?
La respuesta todavía está en juego.
¿Quién sí podría ganar más?
El Mundial 2026 también se paga
• Desde 15 mil pesos costaría a restaurantes transmitir partidos del Mundial 2026, según el tamaño del establecimiento.
• Restaurantes deberán contratar licencias comerciales para transmisión pública de partidos.
• 48 selecciones participarán en el Mundial 2026.
• 104 partidos se disputarán durante el torneo.
• México será uno de los tres países sede, junto con Estados Unidos y Canadá.
• Quintana Roo no tendrá estadio mundialista, pero empresarios buscan captar turismo ligado al evento.
