Los movimientos registrados este lunes en Yucatán y en el Caribe occidental reavivaron una pregunta que parecía ajena para el sureste mexicano. Aunque la Península de Yucatán se ubica lejos de las principales zonas sísmicas del país, su cercanía con el sistema tectónico del Caribe y la presencia de fallas geológicas locales explican por qué Quintana Roo también puede sentir temblores
Cuando se habla de sismos en México, la atención suele dirigirse a estados como Oaxaca, Guerrero, Chiapas o Michoacán. Allí convergen algunas de las placas tectónicas más activas del continente y se generan los terremotos de mayor magnitud del país. En contraste, Quintana Roo, Yucatán y Campeche han sido considerados históricamente territorios de baja actividad sísmica. Sin embargo, los movimientos percibidos recientemente por habitantes del sureste han vuelto a demostrar que la Península de Yucatán no está completamente aislada de los fenómenos geológicos que ocurren en la región.
La mañana de este lunes estuvo marcada por una inusual actividad sísmica en el entorno geológico de la Península de Yucatán. Mientras el Servicio Sismológico Nacional reportó un sismo de magnitud 4.2 al noreste de Ticul, Yucatán, plataformas internacionales de monitoreo sísmico registraron además dos movimientos en el Caribe occidental, frente a la costa de Cuba, de magnitudes 6.4 y 6.1. Aunque los eventos ocurrieron en regiones distintas, la coincidencia temporal volvió a poner atención sobre la influencia que tienen los sistemas tectónicos del Caribe en el sureste mexicano y sobre la capacidad de la población de percibir movimientos generados tanto por fallas locales como por fenómenos ocurridos a cientos de kilómetros de distancia.
Tras el movimiento registrado en el Caribe, la gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, informó que las autoridades mantenían el monitoreo de la situación luego de que reportes preliminares ubicaran un sismo de magnitud 6.1 a 104 kilómetros al oeste-noroeste de Mantua, Cuba. Aunque no se reportaron afectaciones en el estado, el seguimiento institucional evidencia que los movimientos sísmicos ocurridos en el Caribe forman parte de los fenómenos que las autoridades observan de manera permanente debido a su potencial percepción en territorio quintanarroense.
La explicación comienza bajo el mar Caribe. Aunque la Península de Yucatán se encuentra sobre la Placa de Norteamérica, muy cerca se localiza el límite tectónico con la Placa del Caribe, una de las zonas geológicamente más activas del hemisferio occidental. El desplazamiento constante entre ambas placas genera esfuerzos en la corteza terrestre que producen terremotos desde Centroamérica hasta Cuba, Jamaica, Haití y República Dominicana.
La influencia de las placas tectónicas del Caribe en Quintana Roo
Los especialistas explican que cuando ocurre un sismo de gran magnitud en alguna de estas regiones, las ondas sísmicas pueden recorrer cientos de kilómetros a través del subsuelo y del lecho marino. Por esa razón, movimientos registrados en Cuba o en otras zonas del Caribe pueden llegar a sentirse en Cancún, Playa del Carmen, Cozumel, Tulum o Chetumal, aun cuando el epicentro se encuentre lejos del territorio mexicano.
A esta condición se suma otro factor geológico particular. La Península de Yucatán está formada principalmente por roca caliza, característica del sistema kárstico que domina la región. Este tipo de terreno puede favorecer la propagación de vibraciones, permitiendo que algunos movimientos ocurridos a gran distancia sean percibidos por la población.
Pero la influencia del Caribe no es la única explicación. El Servicio Sismológico Nacional ha documentado que la propia Península cuenta con estructuras geológicas capaces de generar movimientos sísmicos locales. Entre ellas destaca la denominada Falla de Ticul, considerada una de las estructuras geológicas más importantes identificadas en la región. En un reporte especial elaborado por especialistas de la UNAM, el organismo concluyó que la secuencia de sismos registrada entre octubre y diciembre de 2025 en los municipios de Ticul y Muna está estrechamente relacionada con esta falla geológica.
Los registros históricos demuestran que la actividad sísmica peninsular no es un fenómeno nuevo. Datos de la Coordinación Estatal de Protección Civil de Yucatán documentan movimientos desde 1977, incluyendo un sismo de magnitud 4.6 registrado en 1979 al norte de Progreso, otro de magnitud 4.2 en 1994 y uno más de 4.1 en 2004 cerca de Peto. Asimismo, reportes del Servicio Sismológico Nacional hacen referencia a eventos históricos que fueron percibidos tanto en Yucatán como en Quintana Roo desde principios del siglo XX.
Lo que hoy llama la atención de investigadores y autoridades no es únicamente que existan sismos en la Península, sino la frecuencia observada en los últimos meses. Entre octubre y diciembre de 2025 se registraron al menos seis movimientos en la zona de Ticul y Muna, una concentración poco común para una región considerada tradicionalmente estable desde el punto de vista tectónico.
Sin embargo, los especialistas coinciden en que los eventos recientes son un recordatorio de que la Península de Yucatán forma parte de una región geológicamente dinámica. Aunque Quintana Roo no se encuentra sobre una zona de subducción activa, la cercanía con el límite entre las placas de Norteamérica y el Caribe, la presencia de fallas geológicas locales y las características del subsuelo peninsular explican por qué los movimientos telúricos pueden sentirse periódicamente en la región.
La pregunta ya no es si puede temblar en la Península de Yucatán. Los registros históricos, los eventos recientes en Ticul y los sismos que periódicamente se generan en el Caribe han demostrado que estos movimientos forman parte de la realidad geológica de la región. La verdadera interrogante es qué tanto conocen los habitantes del sureste mexicano sobre este riesgo y si ciudades como Cancún, Playa del Carmen, Tulum, Cozumel o Chetumal están preparadas para responder a un fenómeno que, aunque poco frecuente, podría convertirse en un tema cada vez más presente en la conversación pública.
Caja de datos | ¿Qué placas influyen en la Península de Yucatán?
- Placa de Norteamérica: sobre ella se ubican Quintana Roo, Yucatán y Campeche.
- Placa del Caribe: localizada al sur y sureste de la Península.
- Límite Caribe-Norteamérica: una de las principales zonas sísmicas del Caribe.
- Falla de Ticul: principal estructura geológica asociada a la actividad sísmica local documentada en Yucatán.
- Registros históricos: eventos sísmicos documentados desde principios del siglo XX y registros instrumentales desde 1977.
- Sismos registrados este lunes: magnitudes 6.4 y 6.1 frente a Cuba y un movimiento de 4.2 en Yucatán.

