La Presidenta calificó como “imprudente” su intento de reincorporarse y planteó que quien designe el Congreso deberá concluir el periodo hasta 2027. Mientras Rocha permanece bajo licencia y la FGR mantiene abierta la investigación, el Congreso de Sinaloa aplazó sin nueva fecha la elección de quien deberá sustituirlo.

La crisis política de Rubén Rocha Moya entró este lunes en una segunda etapa. Después de su fallido intento por regresar a la gubernatura, Claudia Sheinbaum cerró políticamente la puerta a ese escenario y colocó una nueva pregunta sobre la mesa: quién gobernará Sinaloa hasta 2027.
La Presidenta calificó como “imprudente” la reincorporación de Rocha, aseguró que desconocía su decisión y marcó una distancia poco habitual con el mandatario sinaloense: “No he hablado con él, tampoco pienso hacerlo”. Al mismo tiempo, confirmó que la Fiscalía General de la República mantiene abierta la investigación relacionada con los señalamientos en su contra y consideró conveniente que permanezca separado del cargo mientras las indagatorias continúan.
Rocha conserva jurídicamente la gubernatura bajo licencia; políticamente, sin embargo, Palacio Nacional ya habla del perfil que deberá terminar el sexenio. Sheinbaum sostuvo que corresponde al Congreso de Sinaloa realizar la designación y señaló que la persona elegida deberá concluir el periodo constitucional, garantizar la gobernabilidad y reunir condiciones de capacidad, honestidad y profesionalismo.
De la salida de Rocha a la pelea por la sucesión
El escenario cambió rápidamente durante el fin de semana. Rocha había intentado reincorporarse después de permanecer separado del cargo, pero la decisión encontró rechazo desde el propio oficialismo y terminó con una nueva solicitud de licencia temporal con carácter indefinido, aprobada por la Diputación Permanente del Congreso estatal.
La definición expresada este lunes por Sheinbaum modifica el peso político de esa ausencia. Ya no se trata solamente de encontrar a alguien que administre el estado mientras se resuelve la situación jurídica del gobernador: bajo el escenario planteado desde Palacio Nacional, quien resulte designado tendrá en sus manos el cierre de la administración y la conducción de Sinaloa hacia las elecciones de 2027.

La discusión dejó de concentrarse exclusivamente en el futuro personal del gobernador y comenzó a trasladarse hacia el control político de los meses que restan del sexenio, en un estado marcado además por una prolongada crisis de seguridad.
El Congreso aplaza la decisión
Mientras Sheinbaum definía públicamente el horizonte de la sustitución, en Culiacán el Congreso frenó la decisión. La sesión extraordinaria prevista para este lunes para atender la licencia y avanzar en la designación fue primero convocada para las 11:00 horas, después adelantada a las 8:00 y finalmente pospuesta hasta nuevo aviso, sin que se estableciera una nueva fecha.
Morena cuenta con mayoría en el Congreso sinaloense, pero hasta ahora no existe una designación formal. La suspensión tampoco permite afirmar por sí misma que exista una fractura interna, aunque sí deja una certeza: el acuerdo para resolver la sucesión de Rubén Rocha Moya todavía no se ha traducido públicamente en un nombre ni en una votación.
La oposición aprovechó la incertidumbre para elevar la presión. La diputada priista Paola Gárate cuestionó que la cancelación fuera comunicada mediante mensajería y resumió su crítica en una pregunta: “¿Sinaloa se gobierna por WhatsApp?”.
Al mismo tiempo, empresarios, ciudadanos y representantes opositores participaron en Culiacán en una movilización bajo la consigna “Fuera Rocha” y exigieron que quien llegue al gobierno no represente únicamente una continuidad del actual grupo político.
Rocha sale del centro; queda el gobierno que deja
La investigación de la FGR mantiene abierto el frente jurídico. Sheinbaum reiteró que México ha solicitado a Estados Unidos información que sustente los señalamientos formulados contra Rocha y sostuvo que las autoridades estadounidenses todavía no han entregado todos los elementos requeridos. Mientras no exista una resolución, el gobernador conserva sus derechos y no puede darse por acreditada ninguna de las acusaciones en su contra.
Pero el escenario político avanza a otra velocidad. Hace apenas unos días la interrogante era si Rocha conseguiría regresar a gobernar; después de su breve reincorporación, la respuesta llegó desde Palacio Nacional: Sheinbaum consideró imprudente su retorno, aseguró que no piensa hablar con él y planteó que quien sea designado por el Congreso permanezca hasta concluir el periodo en 2027.
Rocha conserva formalmente la gubernatura bajo licencia, pero ha perdido el centro de la conversación política. Con el Congreso aplazando la designación y todavía sin un sustituto, la sucesión de Rubén Rocha Moya abre ahora una disputa más profunda: no solamente quién ocupará la silla que deja vacante, sino quién recibirá el control del gobierno y conducirá a Sinaloa hacia 2027.
