México no solo tardó en identificar al presunto piloto que trasladó a Ismael “El Mayo” Zambada a Estados Unidos. El problema central es que sus instituciones tomaron una decisión irreversible —entregar al detenido a otro país— sin haber conectado la información que ya tenían sobre su perfil, su actividad aérea y el vuelo investigado

Mauro Alberto Núñez Ojeda, alias “El Jando”, fue detenido el 8 de febrero de 2025 en Jesús María, Culiacán. Desde entonces, el Gabinete de Seguridad lo presentó como piloto aviador, operador de Los Chapitos y persona cercana a Iván Archivaldo Guzmán Salazar.
Seis meses después, el Gobierno mexicano lo incluyó en la transferencia colectiva de 26 detenidos a Estados Unidos. Sin embargo, la Fiscalía General de la República confirmó hasta junio de 2026, mediante cotejos de voz y huellas dactilares, que presuntamente fue quien condujo el avión en el que Ismael “El Mayo” Zambada y Joaquín Guzmán López llegaron a Nuevo México.
La secuencia exhibe una falla de integración institucional: Seguridad conocía la especialidad del detenido; la FGR investigaba la aeronave y al piloto; el Consejo de Seguridad Nacional evaluó su entrega, pero la información no produjo una identificación antes de que México perdiera su custodia directa.
La información estaba fragmentada entre instituciones
| Institución | Información disponible | Decisión o resultado |
|---|---|---|
| Gabinete de Seguridad | “El Jando” era piloto y operador de Los Chapitos | Lo presentó como objetivo relevante |
| FGR | Investigaba al piloto, la aeronave, las voces y las huellas | Lo vinculó con el vuelo después de su entrega |
| Consejo de Seguridad Nacional | Evaluó su peligrosidad y autorizó su traslado | Permitió que saliera de la jurisdicción mexicana |
El contraste no depende de si la transferencia fue legal. Claudia Sheinbaum sostuvo que la entrega se realizó bajo la Ley de Seguridad Nacional y que los casos fueron evaluados de manera colegiada. Omar García Harfuch afirmó que los enviados generaban mayor daño en México que en Estados Unidos.
Lo que permanece sin explicación es qué información fue cruzada antes de autorizar la salida de Núñez Ojeda. Si el expediente ya lo ubicaba como coordinador de pilotos, operador de aeronaves y persona de confianza de Los Chapitos, su comparación con los indicios del vuelo de Zambada debió ser una diligencia prioritaria.


Harfuch descartó una relación que después confirmó la FGR
Tras la captura de Núñez Ojeda, García Harfuch reconoció su función como piloto de Los Chapitos, pero descartó que estuviera directamente relacionado con el traslado de “El Mayo”. Meses después, los peritajes de la FGR apuntaron en sentido contrario.
La contradicción revela que el Gobierno difundió una conclusión antes de cerrar la identificación pericial o sin contar con toda la información reunida por otras áreas.
La Fiscalía tampoco ha aclarado cuándo obtuvo las grabaciones y las huellas utilizadas en los cotejos, quién conservó esas muestras ni si estuvieron disponibles mientras “El Jando” permanecía preso en México.
México conserva el expediente, pero ya no al investigado
La FGR sostiene que la entrega no cancela las investigaciones abiertas. No obstante, cualquier nuevo interrogatorio o diligencia directa requiere ahora cooperación con autoridades estadounidenses.
Núñez Ojeda ya enfrenta un proceso en Estados Unidos y se declaró culpable de actividades de narcotráfico y coordinación aérea, aunque esa admisión no equivale por sí sola a reconocer el traslado de Zambada.
El caso deja una conclusión institucional: México tenía las piezas, pero no las integró a tiempo. Identificó al presunto piloto cuando ya había entregado el control del detenido, de sus declaraciones y de su posible cooperación judicial al país que recibió el avión y a sus pasajeros.


