El fallido regreso de Rubén Rocha Moya duró apenas 33 horas y terminó con una nueva licencia. Días después, Morena colocó a Imelda Castro al frente de su estructura rumbo a 2027, mientras Enrique Inzunza salió de la bancada y recibió de la propia coordinadora una exigencia: dejar el Senado y enfrentar sin fuero las investigaciones.

Morena comenzó a construir el escenario post-Rocha en Sinaloa, aunque el mandato de Rubén Rocha Moya todavía no concluye formalmente. En menos de una semana, el gobernador con licencia intentó recuperar el cargo y volvió a separarse después de que Claudia Sheinbaum calificara su regreso como imprudente y “no pertinente”; Graciela Domínguez Nava quedó al frente del gobierno; Imelda Castro fue designada coordinadora estatal de la 4T rumbo a 2027 y Enrique Inzunza, una de las figuras más cercanas al rochismo, abandonó la bancada de Morena en el Senado.
Los movimientos no representan, hasta ahora, una ruptura personal declarada entre Castro y Rocha. La nueva coordinadora ha evitado plantearlo en esos términos, pero comenzó a marcar una identidad política propia frente al grupo que gobernó Sinaloa durante los últimos años. Cuando le preguntaron si estaba con Rocha respondió que está “con el pueblo”; frente a Inzunza fue más directa y exigió que solicite licencia al Senado para enfrentar las investigaciones sin fuero.
En cuestión de días, el tablero político cambió. Rocha permanece fuera del gobierno, Inzunza perdió el respaldo de la bancada oficialista e Imelda Castro quedó al frente de la estructura con la que la 4T se prepara para disputar la sucesión de 2027.
Las 33 horas que dejaron a Rocha nuevamente fuera del gobierno
El punto de quiebre ocurrió el fin de semana pasado. Rocha decidió terminar su primera licencia y reasumió la gubernatura sin haber acordado previamente el movimiento con Palacio Nacional. La reconstrucción publicada este viernes por El País describe una operación política desplegada desde distintos frentes del oficialismo después de que el mandatario anunciara unilateralmente su regreso.
La respuesta de Sheinbaum hizo evidente la distancia. La presidenta aseguró que desconocía previamente la decisión de Rocha y calificó su regreso como imprudente y “no pertinente”. Morena también se deslindó de la maniobra y recordó que la investigación de la Fiscalía General de la República derivada de las acusaciones estadounidenses permanecía abierta.
Ocho horas después del pronunciamiento partidista, Rocha volvió a solicitar licencia indefinida. Habían transcurrido apenas 33 horas desde que reasumió el gobierno.
La segunda salida abrió un escenario post-Rocha en Sinaloa distinto al de la primera licencia. Domínguez Nava permaneció al frente del Ejecutivo estatal y Morena avanzó casi inmediatamente en sus definiciones políticas rumbo a la sucesión.


Rocha también quedó en una posición diferente a la que había mantenido durante los primeros meses de la crisis. Esta vez no fueron únicamente sus adversarios quienes cuestionaron su permanencia: su decisión de regresar recibió públicamente la desaprobación de la Presidencia y el deslinde de su propio partido.
Imelda comienza a construir una identidad propia
Dos días después de la segunda salida de Rocha, Morena presentó a Imelda Castro como coordinadora estatal de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, posición que la coloca al frente de la estructura oficialista rumbo a 2027, aunque todavía no constituye jurídicamente una candidatura a la gubernatura. Sheinbaum respaldó públicamente su designación y destacó su trayectoria dentro del movimiento.

La definición colocó a Castro en el centro del escenario post-Rocha en Sinaloa justo cuando el grupo político construido alrededor del gobernador con licencia atraviesa su momento de mayor debilidad.
Castro, sin embargo, no es ajena a ese grupo. Fue compañera de fórmula de Rocha al Senado en 2018 y posteriormente compartió espacios políticos con Enrique Inzunza. La diferencia está en la posición que cada uno ocupa ahora dentro del movimiento.
Durante su primera gira como coordinadora, Castro evitó hablar de un deslinde directo de Rocha y rechazó responder a ese tipo de planteamientos. Dos días antes, cuando le preguntaron si estaba con el gobernador con licencia, había contestado: “Yo estoy con el pueblo”. Con Inzunza, en cambio, fue mucho más directa.
“¿Por qué aferrarse al fuero?”
Enrique Inzunza Cázarez, exsecretario general de Gobierno de Rocha y una de las figuras centrales de su administración, anunció esta semana su salida de la bancada de Morena en el Senado y decidió continuar como legislador independiente. La separación del grupo parlamentario no implicó su renuncia al escaño ni la pérdida del fuero constitucional.
Imelda Castro cuestionó precisamente esa decisión. Sostuvo que Inzunza debió solicitar licencia desde el 29 de abril, cuando se conocieron los señalamientos en su contra, y lanzó públicamente una pregunta: “¿Por qué aferrarse al fuero constitucional?”. También pidió que se separe del cargo para enfrentar las investigaciones.
La dirigencia nacional de Morena tomó una posición similar. Ariadna Montiel señaló que Inzunza no había informado previamente al partido sobre su decisión de abandonar la bancada y sostuvo que la ruta adecuada era solicitar licencia. Su situación partidista quedó además bajo revisión de la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia. La salida de Inzunza de la bancada profundizó el reacomodo.
Inzunza, quien durante el gobierno de Rocha ocupó la Secretaría General de Gobierno y se convirtió en uno de sus principales operadores políticos quedó fuera del grupo parlamentario oficialista justo cuando Morena comenzó a colocar una nueva conducción política en Sinaloa.

La crisis adelantó la sucesión de 2027
La llegada de Imelda Castro a la coordinación estatal tampoco ocurrió en un vacío. Su designación llegó inmediatamente después de las 33 horas que duró el regreso de Rocha y en medio de la reorganización provocada por su segunda licencia.
Morena ha defendido el proceso de selección como parte de su ruta partidista rumbo a 2027. Representantes de sus aliados, sin embargo, han reconocido públicamente que la definición en Sinaloa se adelantó ante la situación política que atraviesa el estado.
La designación permitió además cerrar filas alrededor de Castro. El PVEM dejó de impulsar a su propio perfil para la coordinación y el PT acompañó la definición, colocando a la senadora con licencia como figura común de la 4T rumbo a la próxima elección estatal.
Así comenzó a tomar forma el escenario post-Rocha en Sinaloa. No mediante una declaración formal de ruptura con el gobernador, sino a través de una sucesión de movimientos ocurridos en cuestión de días: Rocha regresó y volvió a salir del gobierno; Inzunza abandonó la bancada de Morena y Castro asumió la conducción política de la estructura oficialista rumbo a 2027.
Formalmente, Rubén Rocha Moya continúa siendo gobernador constitucional con licencia e Imelda Castro todavía no es candidata registrada para sucederlo. Políticamente, los tiempos ya comenzaron a correr y la sucesión sinaloense empezó antes de que termine el sexenio.
