Hoteles, restaurantes, comercios y pequeñas empresas deberán reorganizar turnos y procesos mientras el sector turístico enfrenta una temporada de ajustes laborales

La jornada laboral de 40 horas en Quintana Roo obligará desde 2026 a empresas turísticas, comerciales y de servicios a revisar horarios, plantillas y procesos para prepararse ante la primera reducción de horas, que entrará en vigor el 1 de enero de 2027. El periodo de adaptación ocurre en un estado donde hoteles, restaurantes y numerosos negocios mantienen operaciones extendidas o los siete días de la semana.
El cambio deriva de la reforma a la Ley Federal del Trabajo, publicada en mayo, que establece una transición nacional hasta alcanzar las 40 horas semanales en 2030. Durante 2026, trabajadores y empleadores podrán ajustar sus procesos antes de que comience la reducción efectiva, una transición que en Quintana Roo abre preguntas sobre productividad, costos y contratación.
La presión llega mientras parte del sector turístico enfrenta otro problema. Algunos hoteles de Cancún, Playa del Carmen, Tulum y otros destinos han recurrido este año a vacaciones, permisos y los llamados “días solidarios” ante temporadas de menor ocupación. La Secretaría del Trabajo y Previsión Social de Quintana Roo ha advertido que enviar trabajadores a casa sin sueldo de manera unilateral no está contemplado en la legislación.
Así, las empresas enfrentan dos frentes: contener costos cuando disminuye la actividad turística y, simultáneamente, prepararse para una reforma que reducirá el tiempo ordinario de trabajo sin permitir disminuciones salariales.
Turismo enfrentará el reto de reorganizar turnos
La jornada laboral de 40 horas en Quintana Roo tendrá un efecto particular en la hotelería y los servicios. El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) del Caribe anticipó que las compañías deberán reorganizar plantillas, redefinir esquemas de pago y absorber posibles incrementos de costos.
Para hoteles y restaurantes, mantener atención continua con jornadas más cortas puede requerir nuevos turnos o contrataciones. El escenario cobra relevancia en una economía turística donde la actividad no se detiene al terminar una jornada convencional y donde la escasez de personal ya representa un desafío para algunos establecimientos.
Las micro, pequeñas y medianas empresas enfrentan un margen todavía menor. La presidenta de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) Quintana Roo, Jovita Portillo Navarro, ha señalado que deberán revisar roles, contratos, salarios y organización interna para anticipar el cambio.
Así bajará la jornada
| Año Máximo semanal | |
|---|---|
| 2026 | 48 horas |
| 2027 | 46 horas |
| 2028 | 44 horas |
| 2029 | 42 horas |
| 2030 | 40 horas |
¿Más costos o nuevos empleos?


La jornada laboral de 40 horas en Quintana Roo también podría abrir oportunidades de contratación. Una encuesta empresarial difundida antes de la aprobación mostró que una parte importante de los negocios anticipaba la necesidad de ampliar plantillas o turnos para responder a la reforma.
El dilema es especialmente relevante para las mipymes: una contratación adicional representa mayor costo de nómina, pero también puede convertirse en la única alternativa para cubrir horarios que antes eran atendidos por trabajadores con jornadas más extensas.
Las empresas ante las 40 horas
- 71.4% de los empresarios consultados anticipaba mayores costos.
- 58.8% consideraba necesario contratar más personal y ampliar turnos.
- 18.28% veía un impacto positivo si la reforma se acompañaba de políticas que garantizaran viabilidad.
Fuente: Concanaco Servytur, datos difundidos por Coparmex Quintana Roo.
“Cuando baja la temporada, se tienen que hacer ajustes”.
— Rodrigo de la Peña Segura, presidente de la Asociación de Hoteles de Cancún, Puerto Morelos e Isla Mujeres, sobre los ajustes durante periodos de menor actividad turística
La reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF) convierte a 2026 precisamente en el periodo para realizar esos cálculos. Para la jornada laboral de 40 horas en Quintana Roo, el desafío será conciliar mejores condiciones laborales con la capacidad financiera de negocios que dependen de una actividad turística cambiante.
El verdadero examen comenzará en 2027: entonces podrá observarse si la reorganización se traduce principalmente en mayor productividad, nuevas contrataciones o presión adicional sobre los costos empresariales.
