El nuevo sistema multiplicará la capacidad de transmisión disponible y estará destinado a conectividad, servicios gubernamentales y comunicaciones estratégicas; el proyecto contempla transferencia tecnológica y participación de especialistas mexicanos.

México prepara un nuevo satélite geoestacionario de telecomunicaciones con una capacidad superior a 250 gigabits por segundo (Gbps), cuyo lanzamiento está previsto para el primer trimestre de 2030 como parte de la estrategia federal para sustituir al Satélite Bicentenario y fortalecer la infraestructura espacial del Estado.
Durante la presentación realizada este 24 de septiembre, autoridades federales explicaron que la nueva plataforma representará un salto sustancial en capacidad de transmisión frente a la infraestructura actualmente disponible.
Jorge Luis Pérez Hernández, coordinador nacional de Infraestructura Digital, informó que el nuevo sistema pasará de una capacidad aproximada de 6 Gbps a más de 250 Gbps, lo que permitirá incrementar la transmisión de datos y ampliar servicios de banda ancha satelital.
El proyecto busca atender comunicaciones gubernamentales y estratégicas, además de llevar conectividad a localidades donde el despliegue de infraestructura terrestre, como fibra óptica, presenta mayores dificultades.
Más capacidad para sustituir al Bicentenario
La nueva plataforma forma parte del Programa Espacial Mexicano 2026-2030, que establece como una de sus prioridades fortalecer la infraestructura satelital propia para garantizar servicios críticos, ampliar la conectividad en zonas remotas y desarrollar capacidades tecnológicas nacionales.
El proyecto contempla sustituir al Satélite Bicentenario, integrante del sistema Mexsat, mediante una plataforma de alta capacidad.
La especificación presentada este 24 de septiembre establece una capacidad superior a 250 Gbps. La cifra permite dimensionar la cantidad de información que podrá transmitirse por segundo mediante el nuevo sistema y no debe confundirse con otro indicador utilizado por el Programa Espacial Mexicano para medir la capacidad satelital propia asignada por el Estado.
El programa oficial utiliza megahertz (MHz) para medir la capacidad asignada de la infraestructura satelital estatal. Ese indicador registró una línea base de 586 MHz en 2024 y establece como meta alcanzar 864 MHz en 2030.
Ambas cifras describen variables diferentes: los Gbps corresponden a capacidad de transmisión de datos, mientras los MHz empleados por el programa federal cuantifican capacidad satelital asignada.


El proyecto modificó su capacidad y calendario
Los datos presentados ahora también actualizan planteamientos anteriores del Gobierno federal. Una versión previa del Plan México contemplaba un nuevo satélite geoestacionario con tecnología HTS —High Throughput Satellite—, una capacidad de al menos 300 Gbps y lanzamiento inicialmente planteado para 2028.
La información presentada este 24 de septiembre sitúa ahora el lanzamiento durante el primer trimestre de 2030 y establece una capacidad superior a 250 Gbps.
Por tratarse de la información gubernamental más reciente sobre las características del proyecto, esta última cifra constituye la referencia actual, mientras los 300 Gbps permanecen como antecedente de una etapa previa de planeación.

El Plan México ya establecía que el sistema tendría cobertura nacional y sobre la Zona Económica Exclusiva, además de capacidad para apoyar puntos de acceso a internet y servicios de alta capacidad para redes móviles.
Conectividad donde la infraestructura terrestre enfrenta mayores dificultades
El nuevo satélite no tendrá únicamente funciones de comunicación institucional. La estrategia federal lo vincula con el objetivo de reducir la brecha digital en comunidades rurales y localidades remotas.
El Programa Espacial Mexicano establece que para 2030 deberá optimizarse la infraestructura de telecomunicaciones por satélite para avanzar hacia la universalidad del servicio de banda ancha, con prioridad en entornos rurales y zonas consideradas estratégicas.
La infraestructura satelital puede funcionar como alternativa o complemento en lugares donde desplegar fibra óptica o redes terrestres resulta técnicamente complejo o requiere mayores inversiones.
El proyecto también contempla capacidad para comunicaciones utilizadas por instituciones gubernamentales y servicios considerados estratégicos.
Observación de la Tierra avanza por una ruta paralela
La estrategia espacial mexicana incluye además un segundo componente: desarrollar infraestructura propia para observación de la Tierra.
El Programa Espacial Mexicano contempla una constelación de satélites pequeños y un centro nacional para procesar y aprovechar las imágenes obtenidas.
La información generada mediante estos sistemas puede utilizarse en tareas de monitoreo ambiental, agricultura, análisis territorial, prevención y atención de desastres y seguimiento de recursos naturales, entre otras aplicaciones.
De esta manera, el Gobierno federal plantea desarrollar simultáneamente infraestructura para telecomunicaciones y capacidades para obtener y procesar información del territorio nacional.

Transferencia tecnológica, otra parte del proyecto
José Antonio Peña Merino, titular de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT), señaló que el desarrollo del nuevo satélite contempla transferencia tecnológica y participación de especialistas mexicanos.
Este componente coincide con uno de los objetivos del Programa Espacial Mexicano: que el país avance de ser principalmente usuario de tecnologías espaciales hacia el desarrollo de capacidades propias.
El programa plantea impulsar formación especializada, innovación industrial y participación nacional en el diseño, construcción, operación y mantenimiento de sistemas espaciales.
La transferencia tecnológica será, por ello, uno de los elementos para evaluar el alcance del proyecto más allá de su capacidad de transmisión.
El nuevo satélite deberá garantizar la continuidad de servicios que actualmente dependen de infraestructura del sistema Mexsat, pero al mismo tiempo forma parte de una estrategia que pretende incrementar la participación mexicana en el desarrollo y operación de tecnología espacial.
Si se mantiene el calendario presentado este 24 de septiembre, la nueva plataforma deberá entrar en órbita durante el primer trimestre de 2030.
El salto de aproximadamente 6 a más de 250 Gbps será el cambio más visible en términos de capacidad. El otro indicador será cuánto conocimiento, infraestructura y especialización tecnológica logra permanecer en México como resultado de su desarrollo.
