Quintana Roo proyecta nuevos hospitales y más especialistas, pero la presión real no se mide solo por sus habitantes: también pesan los turistas, cruceristas, trabajadores temporales y emergencias que atiende el estado cada año.
El sistema de salud entra a una nueva etapa

El fortalecimiento del sistema de salud se convirtió en una de las principales apuestas de los gobiernos federal y estatal. La presidenta Claudia Sheinbaum impulsa el Servicio Universal de Salud para integrar la atención del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), IMSS-Bienestar y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), mientras que el secretario de Salud, David Kershenobich, planteó en el Plan Sectorial de Salud 2024-2030 ampliar la capacidad resolutiva del sistema público mediante más infraestructura, equipamiento y personal especializado.
En Quintana Roo, esa estrategia tiene una traducción propia. La gobernadora Mara Lezama ha definido 2026 como el «Año de la Salud» y afirmó que la entidad dará un «salto histórico» con hospitales de tercer nivel, nuevas especialidades y más personal médico. El planteamiento coincide con la política federal, pero también abre el principal contraste de esta investigación: determinar si las inversiones anunciadas alcanzan para responder al ritmo de crecimiento que registra el estado.
La propia Secretaría de Salud estatal informó que Quintana Roo migrará por primera vez a servicios de tercer nivel en dos sistemas de salud, con la Torre de Especialidades junto al Hospital General «Jesús Kumate Rodríguez», la Unidad de Diagnóstico y Tratamiento Ambulatorio en Cancún, el nuevo Hospital General de Felipe Carrillo Puerto, con 60 camas, y la ampliación del Hospital General del ISSSTE en Cancún hasta 90 camas.
Más que un anuncio de infraestructura, el proyecto refleja el tamaño del rezago que Quintana Roo busca cerrar después de décadas de crecimiento poblacional y turístico.
Un estado que creció más rápido que muchos de sus servicios públicos
El contraste comienza con la dimensión del propio estado. El Censo de Población y Vivienda 2020 del INEGI registró un millón 857 mil 985 habitantes en Quintana Roo. Las proyecciones demográficas de COESPO-CONAPO estimaban 2 millones 40 mil 613 habitantes para 2024, tendencia que mantiene a la entidad entre las de mayor crecimiento del país.
La presión sobre el sistema de salud
| Indicador | Dato duro | Lectura editorial |
|---|---|---|
| Población 2020 | 1,857,985 habitantes | Base oficial del último censo |
| Población proyectada 2024 | 2,040,613 habitantes | El sistema ya atiende un estado de más de dos millones |
| Turistas en 2024 | 20.9 millones | La demanda potencial rebasa por mucho la población residente |
| Pasajeros de aeropuerto 2024 | 32.7 millones | Presión en urgencias, accidentes, infartos, traslados y atención a visitantes |
| Cruceristas en 2024 | 7.1 millones | Cozumel y Mahahual mantienen una importante población flotante |
| Cuartos hoteleros (enero 2025) | 135,430 | La infraestructura turística supera ampliamente a la sanitaria |
| Hoteles (enero 2025) | 1,474 | El crecimiento turístico mantiene presión permanente sobre los servicios públicos |
| Personal incorporado en 2026 | 115 profesionales | Refuerza la operación, pero deberá medirse frente al déficit existente |
| Médicos especialistas incorporados | 63 | Avance importante, aunque insuficiente para evaluar por sí solo la capacidad del sistema |
Las cifras de la Secretaría Estatal de Turismo ayudan a dimensionar esa presión. Durante 2024, Quintana Roo recibió más de 20.9 millones de turistas, registró 32.7 millones de pasajeros en sus aeropuertos y 7.1 millones de cruceristas, además de una derrama económica superior a 19 mil 500 millones de dólares. Esa demanda temporal convive con una oferta de 1,474 hoteles y 135,430 habitaciones, una infraestructura que diariamente genera movilidad y necesidades de atención médica que no aparecen en los registros de población residente.


Cuatro presiones que no aparecen en un hospital, pero sí en sus servicios
El discurso oficial habla de un salto histórico. La revisión periodística obliga a contrastar si ese crecimiento será suficiente para responder a cuatro presiones que ya forman parte de la realidad cotidiana del estado.
| Presión | Impacto sobre el sistema de salud |
|---|---|
| Crecimiento poblacional | Mayor demanda de consultas, hospitalización, partos y atención de enfermedades crónicas |
| Turismo masivo | Incremento en urgencias por accidentes, lesiones, intoxicaciones y atención a visitantes nacionales y extranjeros |
| Población flotante laboral | Personas que llegan por motivos de trabajo y requieren acceso permanente a servicios médicos |
| Riesgos climáticos | Huracanes, inundaciones, accidentes carreteros, evacuaciones y necesidad de mantener operando hospitales y abasto de medicamentos |
La gobernadora Mara Lezama ha reconocido que Quintana Roo enfrenta una importante población flotante derivada del crecimiento económico y de la llegada constante de personas atraídas por el empleo. Esa condición explica por qué la planeación del sistema de salud no puede basarse únicamente en el número de habitantes registrados.
Bajo esa lógica, la construcción de nuevos hospitales constituye apenas el primer paso. El verdadero indicador será comprobar si la infraestructura, el personal, el equipamiento, los especialistas y la capacidad de respuesta avanzan al mismo ritmo que el crecimiento demográfico, turístico y económico que ha experimentado Quintana Roo durante las últimas décadas.
El IMSS reporta que en Quintana Roo opera una red integrada por 15 unidades médicas de primer y segundo nivel de atención, conformada por seis hospitales y nueve Unidades de Medicina Familiar, con mayor concentración en la zona norte del estado. Esa será la base para revisar, institución por institución, si la capacidad instalada corresponde al tamaño de la demanda que enfrenta la entidad.
Del anuncio a la capacidad real del sistema de salud
La transformación del sistema de salud que plantean los gobiernos federal y estatal no parte de cero. Los proyectos anunciados para Quintana Roo buscan ampliar una infraestructura que durante años resultó insuficiente para acompañar el crecimiento del estado y responder a una demanda que va más allá de la población residente.
La estrategia nacional contempla integrar los servicios del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), IMSS-Bienestar y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) mediante el Servicio Universal de Salud, con la meta de que una persona pueda recibir atención sin que su institución de afiliación represente una barrera. Entre las primeras etapas se consideran urgencias, embarazos de alto riesgo, infartos, algunos tratamientos oncológicos y la continuidad hospitalaria.
En Quintana Roo, esa política se traduce en una cartera de proyectos sin precedente reciente. La gobernadora Mara Lezama anunció la construcción de la Torre de Especialidades en Cancún, la reconversión del antiguo Hospital General «Jesús Kumate» en Hospital Materno Infantil, la conclusión del Hospital General de Chetumal del IMSS-Bienestar con 120 camas y sala de hemodinamia, el nuevo Hospital General de Felipe Carrillo Puerto con 60 camas, la rehabilitación de quirófanos en distintos municipios y la ampliación de hospitales del ISSSTE en Cancún y Chetumal.
Más allá del número de obras, el anuncio deja ver el tamaño del rezago que se busca atender. La ampliación del ISSSTE en Cancún pasará de 19 a 90 camas y la de Chetumal de 30 a 90 camas, mientras que el Hospital General de Chetumal incorporará servicios como hemodinamia y cinco quirófanos. Son indicadores que muestran que buena parte de la capacidad hospitalaria especializada todavía está en proceso de consolidación.
Las obras anunciadas para fortalecer la red pública
| Proyecto | Alcance anunciado | Estado / avance (julio 2026) |
|---|---|---|
| Torre de Especialidades en Cancún | Hospital de tercer nivel con 36 especialidades, cinco quirófanos y dos resonadores magnéticos | Proyecto anunciado y en fase de desarrollo por IMSS-Bienestar; forma parte del paquete de infraestructura hospitalaria presentado en 2026. |
| Hospital General IMSS-Bienestar Chetumal | 120 camas y sala de hemodinamia | Obra en ejecución. El Gobierno del Estado informó que la primera etapa está concluida y continúa la segunda, con apertura prevista durante 2026. |
| Hospital General Felipe Carrillo Puerto | 60 camas y sala de parto tradicional | Proyecto anunciado por IMSS-Bienestar dentro del programa de expansión hospitalaria; en desarrollo. |
| ISSSTE Cancún | Conversión de clínica a Hospital General de 90 camas | Proyecto en dos etapas. El ISSSTE inició la ampliación con una inversión inicial de 400 millones de pesos; la primera fase incorpora 30 camas y la segunda otras 30 para completar la reconversión. |
| ISSSTE Chetumal | Conversión de clínica a Hospital General de 90 camas, cinco quirófanos, hemodiálisis y nuevos servicios | Obra en proceso con inversión superior a 700 millones de pesos; beneficiará a más de 100 mil derechohabientes del sur del estado. |
| Hospital Materno Infantil Cancún | Reconversión del antiguo Hospital General «Jesús Kumate» | Anunciado como parte de la estrategia estatal; contempla más de 100 camas y Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales. |
Mientras el Gobierno anuncia seis proyectos estratégicos para fortalecer la red pública de salud, Quintana Roo continúa enfrentando retos que no se resuelven únicamente con obra física: abasto de medicamentos, cobertura de especialistas, tiempos de espera para consultas de alta especialidad, operación de quirófanos y capacidad para reducir traslados fuera del estado.
La infraestructura por sí sola no cura pacientes. La diferencia entre anunciar hospitales y fortalecer un sistema de salud dependerá de que esas obras funcionen con médicos suficientes, especialistas, medicamentos, quirófanos, laboratorios y equipos disponibles todos los días del año.


¿Qué tendrá que demostrar la nueva infraestructura?
| Compromiso | Lo que deberá reflejarse |
|---|---|
| Más hospitales | Menos saturación en urgencias y hospitalización |
| Más camas | Menor espera para ingreso hospitalario |
| Más especialistas | Menos traslados fuera del estado |
| Más equipamiento | Estudios diagnósticos en menor tiempo |
| Compra de medicamentos | Mayor surtimiento efectivo de recetas |
La infraestructura es solo una parte de la ecuación. El propio Gobierno del Estado informó la incorporación de 115 profesionales de la salud —63 médicos especialistas, 18 médicos generales, 31 enfermeras y tres técnicos radiólogos— para fortalecer la operación de hospitales y unidades médicas. El dato refleja un avance, pero también confirma que cada nueva cama, consultorio o quirófano requiere personal suficiente para convertirse en capacidad real de atención.
El IMSS enfrenta una realidad similar. En enero de 2026 informó que Quintana Roo superó las 15 mil 546 consultas nocturnas mediante el tercer turno implementado en cinco Unidades de Medicina Familiar de Cancún y Playa del Carmen. El programa surgió para atender a trabajadores cuyos horarios laborales dificultaban acudir a consulta durante el día y representa un ajuste operativo poco común en otras entidades del país. Además, el Instituto señaló que cuenta con 11 Unidades de Medicina Familiar en el estado y prevé ampliar el modelo conforme aumente la demanda.
El contraste comienza a ser visible. Mientras la Federación plantea un sistema de salud interoperable y Quintana Roo acelera la construcción y ampliación de hospitales, los indicadores que permitirán medir el resultado serán otros: cuántas camas entran realmente en operación, cuántos especialistas permanecen en las unidades, cuánto disminuyen los tiempos de espera y cuántos pacientes dejan de ser trasladados fuera del estado para recibir atención de alta especialidad.
La prueba no termina con inaugurar hospitales
La construcción de hospitales y la ampliación de servicios representan una parte del fortalecimiento del sistema de salud. La construcción de hospitales y la ampliación de servicios representan una parte del fortalecimiento del sistema de salud. El desempeño real comenzará a medirse cuando esas unidades operen de forma permanente con personal suficiente, medicamentos disponibles, equipamiento en funcionamiento y capacidad para responder a la demanda diaria.
Durante la pandemia por COVID-19, Quintana Roo enfrentó problemas que fueron más allá de la disponibilidad de camas hospitalarias. El abasto de medicamentos, la contratación de personal, la reconversión de hospitales, la disponibilidad de oxígeno medicinal y la atención de pacientes críticos evidenciaron la presión que puede enfrentar el sistema de salud cuando la demanda supera la capacidad instalada.
Los proyectos anunciados por los gobiernos federal y estatal buscan reducir parte de ese rezago. Sin embargo, el funcionamiento cotidiano dependerá de indicadores que pocas veces aparecen en los anuncios oficiales: suficiencia de médicos especialistas, cobertura de enfermería por turno, disponibilidad de anestesiólogos, urgenciólogos, intensivistas y personal técnico, así como el mantenimiento permanente de quirófanos, tomógrafos, resonadores, laboratorios y equipos de diagnóstico.
El abasto de medicamentos constituye otro de los principales desafíos. El Gobierno de México puso en marcha un nuevo modelo nacional de compra consolidada para corregir los problemas de suministro registrados en años anteriores. Durante la presentación del mecanismo, Eduardo Clark García Dobarganes afirmó que «estamos seguros de que, con este nuevo proceso de implementación de sistemas digitales y de coordinación sectorial, tendremos la compra consolidada más eficiente de medicamentos y se garantizará el acceso a la salud de todas y todos los mexicanos».
La efectividad del nuevo modelo podrá medirse en indicadores concretos: el porcentaje de recetas surtidas, la continuidad de tratamientos oncológicos y para enfermedades crónicas, así como la disponibilidad de medicamentos en hospitales y centros de salud de Quintana Roo.
Los indicadores que medirán la capacidad real del sistema
| Indicador | Lo que permitirá evaluar |
|---|---|
| Abasto de medicamentos | Continuidad de tratamientos y surtimiento efectivo de recetas |
| Médicos especialistas | Cobertura por hospital, municipio y turno |
| Personal de enfermería | Capacidad operativa de hospitalización, urgencias y terapia intensiva |
| Quirófanos en operación | Cirugías programadas y atención de emergencias |
| Equipamiento médico | Funcionamiento de tomógrafos, resonadores, mastógrafos y laboratorios |
| Camas censables | Disponibilidad real para hospitalización |
| Ambulancias | Cobertura territorial y tiempos de respuesta |
| Tiempo de espera | Consultas de especialidad, estudios y cirugías |


Los indicadores que todavía pondrán a prueba al sistema de salud
| Indicador pendiente | Por qué importa |
|---|---|
| Ocupación hospitalaria | Permite conocer el nivel real de saturación por unidad médica |
| Camas censables disponibles | Mide cuántas camas están realmente en operación |
| Tiempo promedio de espera | Evalúa el acceso a consulta, estudios y cirugías |
| Porcentaje de recetas surtidas | Refleja si el abasto de medicamentos llega al paciente |
| Especialistas por municipio | Muestra la concentración o ausencia de atención especializada |
| Ambulancias operativas | Permite medir cobertura territorial y respuesta ante emergencias |
| Tiempo de traslado | Exhibe brechas entre zona norte, zona maya, sur e islas |
| Referencias fuera del estado | Mide la dependencia de hospitales de otras entidades |
| Recetas surtidas completas | Permite conocer si el paciente recibe todos los medicamentos prescritos y no solo una parte |
La infraestructura hospitalaria comienza a crecer después de varios años de rezago. Ahora el desafío será que esa inversión se traduzca en consultas oportunas, cirugías, medicamentos disponibles, especialistas suficientes y una menor necesidad de trasladar pacientes fuera de Quintana Roo.
Para una entidad que recibe millones de visitantes al año y mantiene uno de los mayores crecimientos poblacionales del país, el reto ya no consiste únicamente en construir hospitales. La verdadera prueba será garantizar que cualquier persona —habitante, trabajador o turista— encuentre un sistema capaz de atenderla con oportunidad, personal suficiente, medicamentos disponibles y servicios especializados cuando más los necesite.
Ese será el verdadero termómetro para medir si la transformación del sistema de salud logró acompañar el crecimiento de Quintana Roo.
