La revisión del T-MEC entra en una etapa decisiva para México. Aunque la discusión incluye temas laborales, ambientales y de inversión, la atención se concentra en las industrias que dependen del mercado de Estados Unidos, donde una combinación de aranceles, reglas de origen más estrictas y nuevos requisitos comerciales podría modificar la competitividad de algunos de los sectores más importantes de la economía nacional

La revisión del T-MEC representa la primera evaluación formal del tratado desde su entrada en vigor en 2020 y ocurre en un momento en que Estados Unidos busca fortalecer su producción nacional. Para México, la prioridad será conservar las condiciones que durante los últimos años impulsaron las exportaciones, atrajeron inversiones y consolidaron al país como uno de los principales socios comerciales de la economía estadounidense.
Aunque el tratado seguirá vigente mientras continúe el proceso de diálogo, la negociación del T-MEC definirá aspectos sensibles para industrias que forman parte de las cadenas de suministro de Norteamérica. Las reglas de origen, el acero, el aluminio y la seguridad económica aparecen entre los temas prioritarios de una revisión cuyos efectos irán mucho más allá del intercambio comercial.
«Nuestro objetivo es preservar la competitividad de Norteamérica y defender los intereses de México durante la revisión del tratado».
— Marcelo Ebrard Casaubon, secretario de Economía
A prueba, los sectores que impulsan las exportaciones mexicanas
La industria automotriz será una de las principales protagonistas del proceso de revisión del T-MEC. El motivo es sencillo: un automóvil ensamblado en México incorpora piezas fabricadas en distintos puntos de Estados Unidos y Canadá, por lo que un cambio en las reglas de origen podría incrementar costos, modificar procesos de producción y afectar futuras decisiones de inversión.
Las autopartes enfrentan un escenario parecido. Durante décadas, este sector ha construido una red de proveeduría altamente integrada con las plantas armadoras instaladas en los tres países. Si la renegociación comercial endurece los requisitos para acreditar el origen regional de los componentes, las empresas deberán ajustar parte de sus cadenas de suministro para conservar las ventajas del tratado.
El acero y el aluminio vuelven a colocarse bajo los reflectores porque ya fueron objeto de medidas arancelarias durante el primer gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Además de su importancia para la industria metalúrgica, ambos materiales son indispensables para fabricar vehículos, maquinaria, electrodomésticos y una amplia variedad de productos industriales que forman parte de las exportaciones mexicanas.

La manufactura avanzada también seguirá de cerca la revisión del T-MEC, ya que buena parte de las inversiones asociadas al nearshoring llegaron a México por la certeza jurídica que ofrece el tratado comercial de Norteamérica. Un cambio en las condiciones de acceso al mercado estadounidense podría influir en la llegada de nuevos proyectos industriales o en la ampliación de los ya existentes.
La agroindustria completa el grupo de sectores con mayor exposición. Aunque suele recibir menos atención que la industria automotriz, mantiene una intensa relación comercial con Estados Unidos mediante la exportación de frutas, hortalizas, bebidas y alimentos procesados. Para miles de productores, mantener reglas claras representa un elemento tan importante como para cualquier empresa manufacturera instalada en el país.
Aunque Quintana Roo no figura entre los estados con mayor producción automotriz o manufacturera, la estabilidad del T-MEC también tiene implicaciones para la entidad. Una parte importante de los productos que abastecen a la industria turística —desde equipos eléctricos y electrónicos hasta mobiliario, materiales de construcción y alimentos procesados— depende de cadenas de suministro integradas entre México, Estados Unidos y Canadá. Además, un entorno de mayor certidumbre comercial favorece el crecimiento económico nacional, del que dependen actividades como el turismo, la inversión privada y el consumo interno en el estado.
En ese contexto, el diputado federal Alfonso Ramírez Cuéllar consideró que la revisión del tratado debe fortalecer la integración económica regional y ofrecer certidumbre a las empresas que operan en Norteamérica.
«La reunión entre México y Estados Unidos debe fortalecer la certidumbre del T-MEC y la integración de América del Norte».
— Alfonso Ramírez Cuéllar, diputado federal por el partido Morena

¿Qué buscará defender cada país durante la revisión?
| País | Principal objetivo |
|---|---|
| México | Mantener el acceso preferencial al mercado estadounidense y preservar la competitividad regional. |
| Estados Unidos | Reforzar reglas de origen, proteger su industria y revisar temas de seguridad económica. |
| Canadá | Dar estabilidad a las cadenas de suministro y mantener la integración económica de Norteamérica. |
El resultado no solo marcará el rumbo del comercio regional durante los próximos años. También enviará una señal a los inversionistas sobre el grado de certidumbre que ofrecerá México para seguir desarrollando proyectos industriales vinculados con el mercado estadounidense. De esa negociación dependerá, en buena medida, que las industrias más integradas con Norteamérica mantengan la ventaja competitiva que les permitió crecer durante las últimas décadas.
Un tratado que cambió la integración regional
- 1 de julio de 2020 entró en vigor el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá.
- 6 años después corresponde la primera revisión conjunta prevista por el propio acuerdo.
- 16 años puede extenderse la vigencia del tratado después de cada revisión favorable.
- El acuerdo incorpora capítulos sobre comercio digital, propiedad intelectual, medio ambiente, trabajo, inversión y solución de controversias, además del intercambio de mercancías.
Fuente: Texto oficial del T-MEC.

