El nuevo modelo de acceso al Parque del Jaguar abrió un debate en Tulum por el costo de entrada, la disminución de visitantes a la zona arqueológica y el impacto que comerciantes y empresarios reportan en la actividad turística

Durante años, las ruinas de Tulum fueron una parada obligada para millones de turistas que visitaban el Caribe Mexicano.
El flujo constante de visitantes también impulsó el crecimiento de hoteles, restaurantes, artesanos, guías certificados y transportistas que encontraron en el turismo arqueológico una de sus principales fuentes de ingreso.
Hoy, esa dinámica comenzó a cambiar. La disminución de visitantes colocó al Parque del Jaguar en el centro de una discusión que involucra conservación ambiental, economía local y acceso al patrimonio cultural.
Aunque las autoridades defienden el proyecto como una estrategia para proteger el entorno natural de Tulum, empresarios y comerciantes sostienen que el nuevo esquema de acceso coincide con una reducción en la afluencia de visitantes.
Parque del Jaguar transformó la forma de visitar las ruinas
El Parque del Jaguar fue creado para proteger más de 2,900 hectáreas de selva y ordenar el acceso a la zona arqueológica de Tulum.
El proyecto incorpora senderos, ciclovías, un museo, transporte interno y nuevas rutas de ingreso al sitio arqueológico.
Con ello también cambió la experiencia del visitante. Actualmente, el acceso contempla distintos conceptos administrados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y la administración del Parque del Jaguar.
El costo de ingreso se convirtió en uno de los principales reclamos
Para comerciantes y prestadores de servicios, el precio de la visita cambió de forma importante.
Aunque el boleto para ingresar a la zona arqueológica continúa siendo administrado por el INAH, hoy los visitantes también cubren cuotas correspondientes al área natural protegida y al Parque del Jaguar. Esa diferencia, aseguran, comenzó a influir en la decisión de algunos turistas.
Costo de acceso al Parque del Jaguar y Conanp
| Tipo de visitante | Tarifa |
|---|---|
| Extranjeros | 415 pesos |
| Mexicanos | 255 pesos |
| Quintanarroenses | 105 pesos |
| Estudiantes y docentes | 31 pesos |
Fuente: Tarifario oficial del Parque del Jaguar e INAH.
La caída de visitantes ya aparece en los datos oficiales

Las preocupaciones del sector turístico comenzaron a reflejarse también en las estadísticas.
Durante el primer trimestre de 2026, la zona arqueológica de Tulum recibió 257,978 visitantes. La cifra representa una disminución de 33.1% respecto al mismo periodo de 2025, de acuerdo con datos del INAH publicados por El Economista.
El descenso también quedó reflejado en el acumulado anual. En todo 2025, el sitio arqueológico registró 1 millón 31,443 visitantes, el nivel más bajo de los últimos 15 años, sin considerar el periodo de la pandemia.
La caída de visitantes en cifras
| Indicador | Resultado |
|---|---|
| Visitantes enero-marzo 2026 | 257,978 |
| Variación anual | -33.1 % |
| Visitantes durante 2025 | 1’031,443 |
| Registro histórico | El más bajo en 15 años |
| Lugar nacional | Tercer sitio arqueológico más visitado de México |
Fuente: INAH.
Empresarios afirman que el impacto ya se siente en la economía local
La disminución de visitantes comenzó a percibirse mucho antes de aparecer en las estadísticas oficiales, aseguran empresarios establecidos en la zona.
Antonio Laviada, propietario del hotel Pocná, afirmó que la actividad turística mostró señales de debilitamiento, incluso durante Semana Santa.
«Está muy complicada (la temporada). No tuvimos turistas en Semana Santa, la verdad que no».
Antonio Laviada, propietario del hotel Pocná
El empresario agregó que, en un conteo realizado por integrantes del sector, un domingo ingresaron alrededor de 300 personas.
Anteriormente, explicó, el flujo podía alcanzar entre 10,000 y 12,000 visitantes diarios. Ese dato corresponde a un recuento realizado por empresarios y no a una estadística oficial publicada por las autoridades.
La afectación alcanza a toda la cadena turística
Una menor afluencia no solo significa menos boletos vendidos; también repercute en restaurantes, guías certificados, artesanos, operadores turísticos, transportistas y pequeños comercios que dependen del turismo arqueológico.
En Tulum, cientos de familias obtienen parte de sus ingresos de esa actividad.
Por ello, cualquier reducción en el número de visitantes termina reflejándose en la economía local.
No toda la caída puede atribuirse al Parque del Jaguar

Aunque el Parque del Jaguar concentra buena parte del debate, los propios indicadores del sector muestran que Tulum también enfrenta una desaceleración turística.
La disminución en la ocupación hotelera, el aumento en los costos de viaje y una menor demanda en algunos mercados emisores forman parte del contexto que hoy enfrenta el destino.
Por ello, especialistas consideran que sería apresurado atribuir toda la reducción de visitantes únicamente al nuevo esquema de acceso. El verdadero reto consiste en determinar qué peso tiene cada uno de esos factores.
Una economía que depende del turismo arqueológico
La zona arqueológica no funciona de manera aislada. Alrededor de ella opera una red de restaurantes, hoteles, agencias de viajes, transportistas, fotógrafos, guías c certificados, comerciantes y vendedores de artesanías.
Cuando disminuye el flujo de visitantes, la afectación se extiende a toda esa cadena económica.
No se trata únicamente del número de boletos vendidos. También disminuye el consumo en restaurantes, la contratación de recorridos, las compras de artesanías y la demanda de servicios turísticos.
¿Quiénes resienten una menor afluencia?
| Sector | Posible impacto |
|---|---|
| Guías certificados | Menos recorridos contratados |
| Restaurantes | Menor consumo |
| Artesanos | Disminución en ventas |
| Transportistas | Menor demanda de traslados |
| Operadores turísticos | Cancelación o reducción de excursiones |
| Hoteles cercanos | Menor derrama económica |
La postura oficial apuesta por la conservación

Para el Gobierno federal, el Parque del Jaguar representa una estrategia de conservación y ordenamiento territorial.
Durante la presentación del proyecto, el director general del INAH, Diego Prieto Hernández, sostuvo que el objetivo es proteger tanto el patrimonio arqueológico como el entorno natural que lo rodea.
«Es un proyecto que integra la protección del patrimonio arqueológico con la conservación ambiental y el disfrute responsable de este espacio».
Diego Prieto Hernández, director general del INAH
Bajo esa visión, el nuevo modelo busca reducir la presión sobre el sitio arqueológico y ofrecer una experiencia más ordenada para los visitantes.
Sin embargo, esa postura contrasta con la percepción de una parte del sector turístico, que considera necesario revisar el esquema de acceso para evitar mayores afectaciones económicas.
Conservación y competitividad: el verdadero debate
El fondo de la discusión ya no es únicamente el costo del ingreso. El debate gira en torno a cómo proteger uno de los sitios arqueológicos más importantes de México sin perder competitividad frente a otros destinos turísticos.
Empresarios sostienen que conservar el patrimonio y facilitar el acceso no deberían ser objetivos incompatibles.
Las autoridades, por su parte, defienden que el modelo permitirá preservar la riqueza natural y cultural de Tulum en el largo plazo.
Entre ambas posiciones existe un punto en común: la necesidad de mantener a la zona arqueológica de Tulum como uno de los principales atractivos turísticos del país.
Lo que todavía falta por medir
Las cifras oficiales muestran una disminución en el número de visitantes. También existen testimonios de empresarios que aseguran haber resentido un impacto en sus actividades.
Lo que aún no puede establecerse con precisión es cuánto de esa reducción responde al nuevo esquema del Parque del Jaguar y cuánto obedece a la desaceleración turística que vive Tulum.
Responder esa pregunta requerirá seguir la evolución de las estadísticas durante los próximos meses y contrastarlas con indicadores de ocupación hotelera, llegada de turistas y comportamiento del mercado.
La segunda discusión ya comenzó
Mientras continúa el debate sobre el acceso, una nueva propuesta comenzó a tomar fuerza entre empresarios y prestadores de servicios.
Diversos actores del sector plantean analizar la posibilidad de separar administrativamente el Parque del Jaguar de la zona arqueológica de Tulum, con el argumento de que ambos espacios cumplen funciones distintas y podrían operar bajo esquemas independientes.
Ese planteamiento abre una nueva etapa en la discusión: más allá de los costos o del número de visitantes, el reto será encontrar un equilibrio entre la conservación del patrimonio, la experiencia del turista y la viabilidad económica de uno de los destinos más importantes del Caribe Mexicano.
