La miel de Quintana Roo es mucho más que un alimento. Detrás de cada frasco existe una historia que comienza en la selva maya, donde miles de abejas hacen posible una de las actividades productivas del estado. Mientras el turismo impulsa gran parte de la economía, la apicultura genera ingresos para miles de familias y mantiene viva una tradición que también protege la biodiversidad

Apicultores participan en una capacitación del sector apícola en Playa del Carmen.
Productores reciben herramientas para fortalecer la producción y comercialización de miel.

La importancia de la miel de Quintana Roo no solo está en un legado milenario, sino que también se refleja en números. México se mantiene entre los 10 principales productores de miel del mundo y alcanzó en 2025 una producción récord de 60,297 toneladas, de acuerdo con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader).

Por su parte, la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca (Sedarpe) reporta que Quintana Roo cuenta con 175 productores de meliponicultura, 3,264 colmenas y una producción anual de 2,772.10 litros de miel melipona.

Cada vez que alguien abre un frasco de miel de Quintana Roo, difícilmente imagina el recorrido que hubo antes de que esa gota dorada llegara a su mesa. Todo empezó mucho antes, cuando miles de abejas recorrieron la selva maya en busca del néctar de flores silvestres.

Ahí, entre árboles, lianas y vegetación tropical, comienza la historia de la miel de Quintana Roo, considerada una de las más apreciadas del país por la riqueza floral de la Península de Yucatán.

También nace una actividad que, lejos de los grandes complejos turísticos, representa una fuente de ingresos para miles de personas y mantiene viva una tradición transmitida de generación en generación.

La miel de Quintana Roo rara vez ocupa titulares. La conversación suele girar alrededor del turismo, la hotelería o los grandes proyectos de infraestructura, pero detrás de cada cosecha existe una economía que fortalece a las comunidades rurales y contribuye a la conservación de los ecosistemas.

¿Qué hace diferente a la miel de Quintana Roo?

Frascos de miel de Quintana Roo elaborada por apicultores de la Península de Yucatán.
La miel de Quintana Roo destaca por su riqueza floral, calidad y tradición apícola en la selva maya.
Panal de abeja melipona utilizado en la producción tradicional de miel de Quintana Roo.
La abeja melipona forma parte del patrimonio biocultural del pueblo maya.

La respuesta comienza en la diversidad de la selva maya. Las abejas encuentran durante buena parte del año una gran variedad de árboles, arbustos y plantas que les proporcionan néctar y polen. Esa riqueza floral da origen a una miel con aroma, sabor y características muy apreciadas dentro y fuera de México.

A ello se suma el conocimiento que las comunidades mayas han desarrollado durante siglos.

En la región conviven la apicultura con abejas melíferas y la meliponicultura, dedicada a la abeja melipona, una especie nativa sin aguijón considerada parte del patrimonio biocultural del sureste mexicano.

La miel de Quintana Roo, en cifras

IndicadorDato
Producción estatal de miel (2023)2,727.80 toneladas
Colmenas registradas54,613
Apicultores con marca registrada846
Familias beneficiadas1,882
Producción nacional de miel (2025)60,297 toneladas
Fuente: Sader y Sedarpe.

La miel de Quintana Roo también protege la selva

Hablar de la miel de Quintana Roo es hablar de mucho más que producción o comercio. Cada cosecha depende del trabajo silencioso de millones de abejas que, mientras buscan néctar, también polinizan árboles, plantas y cultivos.

Gracias a esa labor, muchas especies vegetales logran reproducirse y mantener el equilibrio de los ecosistemas. Por eso, especialistas consideran a las abejas como una pieza fundamental para la biodiversidad y la seguridad alimentaria.

En Quintana Roo, esa relación también tiene un profundo significado cultural. Mucho antes de la llegada de los españoles, el pueblo maya criaba la abeja melipona, una especie nativa sin aguijón cuya miel era utilizada como alimento, medicina y en ceremonias religiosas; hoy, esa tradición sigue viva.

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Más allá de su volumen, la miel melipona destaca por su alto valor cultural y comercial. Su producción es limitada y cada litro puede alcanzar precios superiores a los de la miel tradicional debido a su proceso artesanal y a las propiedades que le atribuyen las comunidades que la producen.

Apicultores revisan colmenas durante la producción de miel de Quintana Roo.
La producción de miel comienza con el manejo y cuidado de las colmenas.

El reto de la miel de Quintana Roo está en agregar valor

Aunque la producción de miel de Quintana Roo mantiene un lugar importante dentro de la economía rural, el principal desafío ya no consiste únicamente en producir más.

Especialistas y productores coinciden en que el siguiente paso es generar mayor valor agregado mediante certificaciones, mejores procesos de comercialización, nuevos canales de venta y productos derivados que permitan aumentar los ingresos de quienes viven de esta actividad.

En ese contexto, Playa del Carmen busca fortalecer su participación dentro del sector apícola.

Aunque el municipio no figura entre los principales productores de miel de Quintana Roo, recientemente puso en marcha acciones de capacitación dirigidas a apicultores y emprendedores para impulsar el diseño de productos, fortalecer estrategias de comercialización y promover un mayor valor agregado.

La apuesta no busca competir con los municipios de mayor producción, sino abrir nuevas oportunidades para que la apicultura local encuentre espacios en mercados especializados y contribuya a diversificar la economía del municipio.

Al final, cada frasco de miel de Quintana Roo cuenta una historia que comenzó mucho antes de llegar a una mesa. Es el resultado del trabajo de las abejas, del conocimiento heredado por generaciones de apicultores y de una actividad que sigue encontrando, entre la selva y las comunidades rurales, una forma de sostener el presente y construir el futuro.

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