Omar García Harfuch y el director de la DEA, Terrance Cole, refrendaron en Buenos Aires la cooperación bilateral contra el crimen organizado. El acercamiento ocurre mientras Claudia Sheinbaum cuestiona el “doble discurso” de la agencia y el Gobierno mexicano insiste en una coordinación sin subordinación

Ciudad de México, 19 de agosto de 2026.— Mientras el Gobierno de México insiste en que la cooperación con Estados Unidos debe mantenerse sin subordinación ni injerencias, Omar García Harfuch fortaleció en Buenos Aires su interlocución con la DEA, cuyo director, Terrance Cole, lo reconoció públicamente como un socio de confianza y amigo de Estados Unidos.
El acercamiento ocurrió durante la 40ª Conferencia Internacional para el Control de Drogas (IDEC), que se celebra del 18 al 20 de agosto en Argentina y reúne a representantes de más de 100 países para abordar el narcotráfico y otras expresiones del crimen organizado transnacional.
La participación de Harfuch deja una imagen particular de la relación bilateral: mientras México mantiene diferencias políticas con Washington y establece límites frente a posibles actos de injerencia, la cooperación operativa entre autoridades de seguridad de ambos países continúa activa.
Harfuch agradece cooperación e intercambio de información con la DEA
Durante su intervención, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana defendió la cooperación internacional como una herramienta para enfrentar a organizaciones criminales que actúan más allá de las fronteras.
Harfuch agradeció la colaboración y el intercambio de información con la DEA, al tiempo que sostuvo que la coordinación debe desarrollarse bajo el respeto a la soberanía de cada país.
La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana informó además que México presentó ante representantes internacionales los resultados de su estrategia de seguridad. Entre ellos destacó una reducción de 51% en el promedio diario de homicidios dolosos entre septiembre de 2024 y julio de 2026, cifra atribuida por el Gobierno federal a su estrategia.
La cooperación con agencias estadounidenses no es nueva. Harfuch ha sostenido que existe un intercambio permanente de información, pero ha remarcado que las operaciones dentro del territorio mexicano son responsabilidad de las instituciones nacionales.
Director de la DEA reconoce a Harfuch como socio de confianza
Desde la contraparte estadounidense, Terrance Cole utilizó la conferencia para expresar públicamente su respaldo al secretario mexicano.
El director de la DEA calificó a Harfuch como un “socio de confianza” y destacó la cooperación entre ambos países contra las organizaciones criminales. El reconocimiento refuerza una interlocución que ambos funcionarios habían mantenido previamente.
El mensaje adquiere relevancia por el momento político en el que ocurre.
La relación México-Estados Unidos atraviesa diferencias sobre los límites de la participación estadounidense en asuntos de seguridad mexicanos, al tiempo que el Gobierno de Claudia Sheinbaum mantiene como principio una relación basada en la coordinación sin subordinación.
Sheinbaum señala “doble discurso” de la DEA
El reconocimiento de Cole a Harfuch provocó este miércoles una reacción de la presidenta Claudia Sheinbaum.


La mandataria consideró que al secretario de Seguridad “le fue muy bien” en Buenos Aires y destacó la importancia de presentar ante otros países los resultados de la estrategia mexicana. Sin embargo, cuestionó lo que calificó como un “doble discurso” de la DEA.
El señalamiento surge por el contraste entre el reconocimiento que Cole hizo a Harfuch y declaraciones anteriores del propio funcionario estadounidense sobre presuntos vínculos entre autoridades mexicanas y organizaciones criminales.
El Gobierno mexicano ya había rechazado públicamente esas afirmaciones y defendido su estrategia contra la delincuencia organizada.
La diferencia, sin embargo, no ha significado una ruptura con la agencia estadounidense.
Cooperación con EU, pero bajo límites de soberanía
Antes de la participación de Harfuch en Buenos Aires, Sheinbaum explicó que la decisión de acudir a la conferencia fue discutida dentro del Gabinete de Seguridad y defendió que México presentara directamente sus resultados ante representantes internacionales.
La posición planteada desde Palacio Nacional mantiene dos elementos: cooperar con Estados Unidos en seguridad y, al mismo tiempo, preservar la soberanía mexicana en las decisiones y operaciones realizadas dentro del país.
Ese equilibrio quedó nuevamente expuesto en Buenos Aires.
Mientras Harfuch y Cole exhiben una relación operativa cercana contra el narcotráfico, el Gobierno mexicano mantiene sus cuestionamientos hacia determinados posicionamientos de Washington y establece públicamente los límites de esa colaboración.
La relación de seguridad entre México y Estados Unidos avanza así en dos planos: cooperación e intercambio de información entre sus instituciones, pero diferencias políticas sobre soberanía, acusaciones e injerencia.
