Mientras los turistas observan calles cubiertas de agua durante unos días, cientos de habitantes conviven cada año con las inundaciones como parte de su vida cotidiana

Las inundaciones en Holbox volvieron a ocupar titulares y redes sociales esta semana.

Las imágenes muestran calles convertidas en lagunas temporales, carritos de golf avanzando entre el agua y visitantes tratando de llegar a sus hoteles sin mojar equipaje ni zapatos.

Para muchos turistas es una experiencia inesperada.

Para quienes viven en la isla, es una escena conocida.

Las inundaciones en Holbox aparecen cada temporada de lluvias y forman parte de una realidad con la que residentes, trabajadores y comerciantes han tenido que convivir durante años.

Eso no significa que no tengan consecuencias.

Tampoco que sean algo deseable.

Simplemente significa que quienes habitan la isla enfrentan una realidad distinta a la que observa un visitante que permanece unos días y después regresa a casa.

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