El crudo ha comenzado a ceder ante la recuperación parcial de los embarques desde Medio Oriente, pero la guerra mantiene elevados los costos de transporte, seguros y combustibles
El precio del petróleo por la guerra con Irán continúa bajo presión, aunque las cotizaciones comenzaron a ceder ante la recuperación parcial de las exportaciones desde Medio Oriente. El conflicto mantiene elevados los costos de transporte y seguros, mientras el estrecho de Ormuz sigue siendo uno de los principales focos de riesgo para el suministro energético mundial.
Este martes 6 de octubre, el Brent rondaba los 98 dólares por barril, mientras el West Texas Intermediate (WTI) se ubicaba cerca de los 88 dólares. El retroceso ocurre después de una recuperación parcial de los embarques desde la región, aunque la incertidumbre sobre las rutas energéticas permanece.
Ormuz mantiene bajo presión el precio del petróleo
En el centro de la crisis se encuentra el estrecho de Ormuz, corredor marítimo entre Irán y Omán por el que normalmente circulan alrededor de 20 millones de barriles diarios de petróleo y productos derivados, aproximadamente una quinta parte del consumo mundial de líquidos petroleros.
Las rutas alternativas disponibles no tienen capacidad suficiente para sustituir completamente ese volumen. Por ello, cualquier interrupción prolongada en Ormuz puede repercutir rápidamente en el suministro y el precio internacional del petróleo.
Hay petróleo, pero transportarlo cuesta más
Los flujos petroleros de los países del Golfo, sin considerar Irán, recuperaron durante septiembre alrededor del 81% de los niveles previos a la guerra. Sin embargo, los riesgos para la navegación continúan.
Los ataques e incidentes contra embarcaciones han elevado los costos de seguros y transporte. Las tarifas de algunos grandes petroleros que trasladan crudo desde Medio Oriente hacia Asia llegaron a superar 1.2 millones de dólares diarios, frente a unos 30 mil dólares a principios de año.
Arabia Saudita también ha incrementado el uso de su oleoducto East-West, que permite trasladar petróleo hacia el mar Rojo sin atravesar Ormuz. Por esta vía se han llegado a redirigir alrededor de 4 millones de barriles diarios.
La guerra con Irán también presiona las gasolinas
El impacto ya alcanza a los consumidores. En Estados Unidos, el incremento de los precios de la gasolina y el diésel ha aumentado la presión sobre el gobierno de Donald Trump, en un escenario en el que también influyen problemas de refinación y otras disrupciones del mercado energético internacional.
Una caída puntual del crudo no necesariamente se refleja inmediatamente en las estaciones de servicio. Entre el precio del petróleo y el combustible final intervienen costos de transporte, seguros, refinación y distribución.
La situación refleja la paradoja actual del mercado: el petróleo puede bajar mientras transportarlo continúa siendo considerablemente más caro.
Mientras la guerra mantenga bajo presión al estrecho de Ormuz y persistan los riesgos para la navegación, el mercado energético mundial seguirá expuesto a nuevos episodios de volatilidad.
