La senadora panista llevó una charola a la Comisión Permanente y desafió a los legisladores oficialistas a destruir sus visas estadounidenses en solidaridad con Andrés Manuel López Beltrán. La confrontación forma parte de un discurso que Téllez ha mantenido desde 2025 alrededor de políticos mexicanos a quienes Estados Unidos ha retirado ese documento

La cancelación de la visa estadounidense de Andrés Manuel “Andy” López Beltrán abrió un nuevo frente de confrontación entre Morena y la oposición, luego de que la senadora panista Lilly Téllez retara a los legisladores oficialistas a romper sus propias visas si consideran injusta la decisión adoptada por Estados Unidos contra el hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador.
La legisladora llevó el miércoles una charola hasta la tribuna de la Comisión Permanente y llamó a senadores y diputados de Morena y sus aliados a depositar ahí sus visas destruidas.
“¡A ver, rompan sus visas a Estados Unidos!”, lanzó Téllez durante la discusión.
El desafío buscaba colocar a los legisladores oficialistas frente a una disyuntiva política: mantener sus documentos para ingresar a Estados Unidos o renunciar a ellos como una demostración de solidaridad con López Beltrán.
Ningún legislador entregó su visa durante el episodio. La charola vacía terminó convirtiéndose en una de las imágenes políticas de la sesión.
La cancelación que detonó la confrontación
La polémica comenzó después de que López Beltrán informara que el Gobierno de Estados Unidos había cancelado su visa.
La decisión provocó reacciones encontradas. Mientras integrantes de Morena cuestionaron la medida, personajes de oposición, entre ellos Téllez, la utilizaron para profundizar sus señalamientos contra el secretario de Organización del partido gobernante.
La senadora ha lanzado acusaciones relacionadas con presunto huachicol y lavado de dinero contra López Beltrán.
Sin embargo, esas expresiones corresponden a señalamientos políticos realizados por Lilly Téllez y no deben interpretarse como hechos judicialmente acreditados.
Hasta la información pública revisada por NEXO, las autoridades estadounidenses no han hecho pública una explicación que permita establecer que la cancelación de la visa de López Beltrán obedezca a la comisión de esos delitos.
La diferencia resulta relevante: la cancelación de una visa estadounidense no constituye por sí misma una sentencia ni acredita responsabilidad penal.
“Rompan sus visas”
Téllez aprovechó precisamente la defensa política que integrantes del oficialismo hicieron de López Beltrán para llevar el asunto a la Comisión Permanente.


Con una charola en las manos, pidió a los legisladores demostrar con hechos su inconformidad.
El planteamiento fue esencialmente político: si consideran arbitrario que Estados Unidos haya retirado el documento a López Beltrán, argumentó, deberían renunciar también al beneficio de ingresar a territorio estadounidense con sus propias visas.
El desafío no fue aceptado.
Gerardo Fernández Noroña tampoco rompió su visa durante la sesión. Ante el desafío de Téllez, sostuvo que podría hacerlo posteriormente y argumentó que en ese momento no podía debido a la lesión que presenta en una mano.
Las visas, un argumento recurrente de Téllez
El caso de Andy López Beltrán no es la primera ocasión en que Lilly Téllez incorpora la política estadounidense de visas a la confrontación interna mexicana.
Desde 2025, la senadora ha utilizado decisiones adoptadas por Washington contra políticos mexicanos para reforzar su discurso crítico hacia Morena.
Uno de los antecedentes más notorios ocurrió con la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, después de conocerse que Estados Unidos había revocado su visa y la de su esposo.
En mayo de 2025, Téllez llevó el asunto a la tribuna del Senado y destacó políticamente que una gobernadora en funciones enfrentara una medida de esa naturaleza.
Durante 2026 volvió a recurrir al tema y ha celebrado públicamente la cancelación de visas a políticos mexicanos a quienes ella señala de mantener presuntos vínculos con actividades ilícitas.
De esta manera, las decisiones migratorias de Estados Unidos se han convertido en un argumento recurrente dentro del discurso político de Téllez contra Morena.
Sheinbaum da por superado el episodio desde el Gobierno
Mientras la controversia continúa en el terreno partidista, la presidenta Claudia Sheinbaum buscó este jueves dar por cerrado el episodio desde la agenda de su gobierno.
La mandataria señaló que no hubo comunicación de su administración con la Embajada de Estados Unidos en torno a la carta que López Beltrán dirigió al presidente Donald Trump tras la cancelación de su visa y, al ser cuestionada nuevamente sobre el tema, respondió: “Ya pasamos a lo que sigue”.
La postura marca una diferencia entre el tratamiento que el Gobierno federal busca dar al caso y la confrontación que continúa desarrollándose entre Morena y la oposición.
Una decisión estadounidense trasladada a la política mexicana
La controversia alrededor de Andy López Beltrán tiene así dos dimensiones diferentes.
La primera corresponde exclusivamente al Gobierno estadounidense: la facultad de conceder, negar o cancelar documentos migratorios conforme a su legislación.
La segunda ocurre en México.
Aquí, la decisión ha sido trasladada al terreno de la confrontación partidista, donde oposición y oficialismo intentan construir narrativas completamente distintas alrededor del mismo hecho.
Para Lilly Téllez, la cancelación representa un argumento para profundizar sus cuestionamientos contra Morena.
Para el oficialismo, las acusaciones derivadas de esa decisión no pueden presentarse como prueba de la comisión de delitos.
Y entre ambas posiciones permanece una información todavía desconocida públicamente: la razón específica por la que Estados Unidos decidió cancelar la visa de Andrés Manuel López Beltrán.
Mientras Washington no revele esa información, las interpretaciones continuarán perteneciendo al terreno político.
Lo que sí ocurrió frente a todos fue la escena construida por Lilly Téllez en el Congreso:
Una charola colocada frente a Morena.
Un desafío para romper las visas.
Y ningún documento depositado en ella.
