Mientras la inflación general se mantiene cercana al objetivo del Banco de México, los precios de los servicios continúan mostrando resistencia. Los Censos Económicos del INEGI ayudan a dimensionar por qué esta tendencia resulta especialmente relevante para Quintana Roo, donde los servicios concentran más de la mitad del empleo dentro del universo empresarial analizado

La inflación general en México ha bajado, pero uno de sus componentes se resiste a ceder: los servicios. La persistencia de sus precios continúa entre los factores que mantiene bajo observación el Banco de México (Banxico) y adquiere especial relevancia para Quintana Roo, una entidad cuya estructura económica descansa ampliamente en actividades de servicios.
La inflación general anual se ubicó en 3.12% en julio, mientras que la inflación subyacente —que excluye componentes cuyos precios suelen presentar mayor volatilidad— alcanzó 3.95%.
La diferencia ayuda a explicar por qué, pese al descenso del indicador general, el proceso para llevar de manera sostenida la inflación hacia el objetivo de 3% de Banxico todavía enfrenta desafíos.
Banxico mantiene la atención sobre la inflación de servicios
La Minuta 126, correspondiente a la decisión de política monetaria anunciada el 6 de agosto y publicada este jueves, muestra que la Junta de Gobierno mantiene cautela frente al comportamiento de los precios.
Banxico decidió mantener la tasa de interés de referencia en 6.50%, en un escenario en el que la persistencia de la inflación subyacente continúa siendo uno de los elementos relevantes para evaluar la trayectoria de los precios.
Dentro de la inflación subyacente se encuentran precisamente los servicios, que incluyen componentes como vivienda, educación y otros servicios.
La discusión adquiere otra dimensión cuando se contrasta con la estructura económica de Quintana Roo.
Servicios concentran más de la mitad del empleo analizado en Quintana Roo
Los Censos Económicos 2024 del INEGI permiten dimensionar el peso de las actividades económicas en el estado.
Los resultados definitivos contabilizaron 75 mil 321 establecimientos y 561 mil 817 personas ocupadas en Quintana Roo durante 2024.
Para el sector privado y empresas paraestatales, cuyas principales variables económicas corresponden a 2023, el INEGI registró 58 mil 722 unidades económicas y 431 mil 158 personas ocupadas.
Los resultados oportunos del mismo ejercicio censal, utilizados para observar la distribución sectorial en esta comparación, muestran que los servicios privados no financieros concentraban 249 mil 920 personas ocupadas, equivalentes al 58.5% del personal ocupado considerado.
El comercio registraba 126 mil 488 personas; las manufacturas, 19 mil 590; y otras actividades económicas, 31 mil 380.
En otras palabras, casi seis de cada diez personas ocupadas dentro de ese universo censal estaban vinculadas a los servicios privados no financieros.
Esto no significa que todos esos trabajadores o establecimientos enfrenten directamente la misma variación de precios registrada por el componente de servicios del INPC. La clasificación de los Censos Económicos y la medición de inflación corresponden a indicadores diferentes.
Lo que los datos permiten dimensionar es la importancia estructural que tienen los servicios para la economía y el empleo de Quintana Roo y, por tanto, la relevancia de seguir el comportamiento de sus precios.


91 de cada 100 unidades económicas son micronegocios
Hay otro dato que ayuda a comprender la estructura empresarial de Quintana Roo: el tamaño de sus negocios.
Los resultados oportunos identificaron 53 mil 176 unidades económicas de tamaño micro, con hasta 10 personas ocupadas, equivalentes al 91% del total considerado. Estas daban empleo a 150 mil 220 personas, alrededor del 35.1% del personal ocupado.
En el extremo opuesto, apenas 215 establecimientos grandes, equivalentes al 0.4% del total, concentraban 111 mil 973 trabajadores, 26.2% del empleo considerado.
La fotografía revela una economía integrada por una enorme cantidad de pequeños establecimientos, al mismo tiempo que un reducido grupo de grandes empresas concentra una proporción considerable de puestos de trabajo.
Para los micronegocios, variaciones persistentes en costos como rentas, transporte, mantenimiento o determinados servicios pueden presionar sus márgenes de operación. Sin embargo, los Censos Económicos no permiten establecer por sí mismos que la inflación actual esté provocando aumentos de precios, cierres o pérdida de empleos en Quintana Roo.
Determinar esos efectos requeriría indicadores adicionales.
¿Por qué importa la inflación de servicios?
La inflación subyacente recibe especial atención porque permite observar con mayor claridad las presiones de precios de mediano plazo.
Los servicios pueden responder de manera diferente a mercancías o productos cuyos precios reaccionan con mayor rapidez a movimientos en materias primas, cosechas o mercados internacionales.
Por eso, que la inflación general se encuentre en 3.12% no significa que todos los bienes y servicios que consumen hogares y empresas estén aumentando al mismo ritmo.
Para Quintana Roo, observar esa diferencia resulta particularmente relevante debido al peso que los servicios tienen dentro de su estructura productiva y laboral.
Quintana Roo ante una inflación que cambia de rostro
Durante los periodos de mayor inflación, buena parte de la atención estuvo concentrada en productos básicos, alimentos y energéticos. Conforme el indicador general disminuye, adquiere mayor importancia observar aquellos componentes donde las presiones muestran mayor persistencia.


En Quintana Roo, los Censos Económicos ofrecen una fotografía clara del tamaño del tejido productivo: más de 75 mil establecimientos y 561 mil personas ocupadas en 2024, mientras los datos sectoriales oportunos muestran a los servicios privados no financieros como el principal componente del empleo dentro del universo analizado.
A ello se suma una estructura empresarial dominada numéricamente por micronegocios.
Esto no demuestra que Quintana Roo tenga una inflación de servicios superior a la del resto del país. Los datos analizados no permiten hacer esa afirmación.
Lo que sí muestran es por qué la evolución de los precios de los servicios merece especial atención en una entidad donde estas actividades tienen un peso determinante en el empleo y la actividad económica.
La inflación general está bajando.
El desafío ahora es que esa moderación alcance también a los componentes que muestran mayor resistencia, particularmente los servicios.
