Activistas cerraron parcialmente el bulevar Kukulcán para exigir a Semarnat y Profepa diagnósticos públicos, atención médica transparente y una ruta concreta para los nueve ejemplares que permanecen en instalaciones clausuradas desde octubre de 2025.

Nueve delfines permanecen desde octubre de 2025 en las instalaciones clausuradas de Dolphin Connection y todavía no existe una fecha pública para su eventual reubicación. Este viernes, activistas llevaron nuevamente el reclamo a las calles de Cancún y realizaron un cierre parcial del bulevar Kukulcán para exigir a Semarnat y Profepa información médica y un plan concreto para los animales.
La movilización se realizó frente a las oficinas de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales y afectó el tránsito durante casi una hora. Los manifestantes entregaron una carta con sus peticiones y reclamaron mayor claridad sobre el estado de salud de cada ejemplar, los tratamientos que reciben y las condiciones que deberán cumplirse para un eventual traslado.
Alia Sánchez, organizadora de la protesta, pidió que las autoridades no se limiten a informar que los delfines permanecen bajo cuidado, sino que hagan públicos los diagnósticos y establezcan una ruta con fechas, especialistas y acciones específicas.
Profepa mantiene reservas sobre un traslado inmediato
En agosto, Profepa informó que los nueve delfines presentan padecimientos crónicos y que la condición de algunos ejemplares, sumada a su edad avanzada, obliga a evaluar cualquier traslado de manera individual.
La dependencia ha sostenido que moverlos de inmediato podría representar un riesgo para su salud y que la prioridad es mantener su bienestar, mejorar las condiciones del espacio donde permanecen y determinar qué alternativa resulta segura para cada animal.
Entre los casos que más preocupan a los activistas se encuentra Mincho, cuyo estado de salud ha sido señalado como delicado junto con el de Solei y Oceanía. Los nueve ejemplares son Apolo, Flex, Diego, Mincho, Oceanía, Solei, Solomon, Saty y Squalo.


Meses después de la clausura, crece la presión
La protesta vuelve a colocar bajo presión a las autoridades ambientales por un caso que se mantiene abierto desde la clausura del recinto en octubre de 2025.
Los activistas no solo exigen que se reubique a los animales, sino que exista información verificable sobre su condición y una explicación clara sobre protocolos para el traslado.
Profepa, por su parte, mantiene que la decisión deberá tomarse con base en la condición clínica de cada ejemplar y no únicamente por presión pública.
Mientras esa evaluación continúa, los nueve delfines permanecen en el mismo recinto y las organizaciones advierten que mantendrán las movilizaciones hasta obtener una respuesta concreta sobre su futuro.
