México retrocedió siete posiciones en el ranking mundial de competitividad del IMD; en Quintana Roo, energía, seguridad, vivienda, capital humano, regulación y baja diversificación limitan la capacidad de transformar el dinamismo turístico en desarrollo competitivo

La fortaleza turística de Quintana Roo contrasta con los desafíos estructurales que enfrenta su economía.
La fortaleza turística de Quintana Roo contrasta con los desafíos estructurales que enfrenta su economía.

La caída de México en el World Competitiveness Ranking 2026 del IMD, donde perdió siete posiciones, vuelve a poner bajo la lupa las condiciones que determinan la capacidad de una economía para atraer inversión, elevar su productividad y sostener el crecimiento. El diagnóstico adquiere una dimensión particular en Quintana Roo, una potencia turística que mantiene ventajas económicas excepcionales, aunque enfrenta rezagos estructurales que limitan su competitividad.

El último Índice de Competitividad Estatal (ICE) disponible del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) coloca a Quintana Roo en el lugar 21 entre las 32 entidades del país. El contraste es relevante: el estado dispone de conectividad aérea internacional, una economía turística de alcance mundial, inversión y elevada participación laboral, pero esas fortalezas conviven con problemas en infraestructura, seguridad, formación de talento y diversificación productiva.

El IMCO entiende la competitividad como la capacidad de las entidades para generar, atraer y retener talento e inversión. Su ICE 2025 analiza 53 indicadores agrupados en seis subíndices, por lo que el desempeño de Quintana Roo permite observar algo más profundo que el comportamiento del turismo: las condiciones estructurales sobre las que funciona su economía.

Energía: la demanda presiona una red que necesita crecer

El primer cuello de botella para la competitividad de Quintana Roo aparece en la infraestructura eléctrica. El crecimiento urbano, hotelero e inmobiliario ha incrementado la demanda de energía en una región donde transmisión y distribución necesitan acompañar la velocidad de expansión de los principales polos económicos.

El problema quedó expuesto el 3 de junio de 2026, cuando salieron de operación dos líneas de transmisión de 400 kilovoltios entre Escárcega y Ticul, afectando 579 megawatts de carga en Yucatán y Quintana Roo. CENACE y CFE lograron restablecer el suministro, aunque el episodio mostró la dependencia de infraestructura estratégica para abastecer a la Península.

La energía adquiere una dimensión competitiva cuando las interrupciones obligan a empresas y hoteles a invertir en plantas de emergencia, protección de equipos o sistemas alternativos, además de enfrentar pérdidas por suspensiones temporales de sus operaciones.

Seguridad: un costo adicional para empresas y trabajadores

El segundo frente es la seguridad. Para la competitividad, el impacto del delito no termina en las estadísticas de incidencia: una empresa que debe destinar mayores recursos a vigilancia, seguros, protección de mercancías, instalaciones y protocolos internos enfrenta costos adicionales de operación.

La percepción de inseguridad también repercute sobre trabajadores, visitantes e inversionistas. En una economía cuya principal actividad depende del desplazamiento constante de millones de turistas y empleados, garantizar condiciones de seguridad se convierte en un componente económico.

El reto consiste en evitar que una ventaja fundamental de Quintana Roo —su capacidad para atraer personas y capital— termine erosionándose por los costos directos e indirectos asociados con la inseguridad.

Vivienda: trabajar en el Caribe cuesta cada vez más

Un tercer factor comienza a adquirir mayor peso en las principales ciudades turísticas: el costo de la vivienda.

Cancún, Playa del Carmen y Tulum concentran inversiones inmobiliarias y buena parte de la oferta laboral del estado. Ese crecimiento genera actividad económica, aunque también incrementa la presión sobre los precios de venta y renta en los mismos lugares donde hoteles, restaurantes, comercios y servicios requieren trabajadores.

El problema competitivo surge cuando una parte de esa fuerza laboral tiene dificultades para vivir cerca de sus centros de trabajo. Viviendas y rentas más caras pueden traducirse en traslados más largos, mayor gasto familiar en transporte, dificultades para cubrir vacantes y mayor rotación de personal.

La vivienda deja entonces de ser únicamente una variable social: también determina la capacidad de las ciudades turísticas para atraer y retener trabajadores.

La conectividad aérea internacional constituye una de las principales ventajas competitivas de Quintana Roo.
La conectividad aérea internacional constituye una de las principales ventajas competitivas de Quintana Roo.
El crecimiento urbano, turístico e inmobiliario incrementa las necesidades de infraestructura eléctrica en el estado.
El crecimiento urbano, turístico e inmobiliario incrementa las necesidades de infraestructura eléctrica en el estado.

Capital humano: tener trabajadores no garantiza especialización

Quintana Roo presenta una aparente contradicción en su mercado laboral. El ICE registra una tasa de participación de 66.1%, tercera más alta del país, mientras el ingreso promedio de trabajadores de tiempo completo alcanza 12 mil 282 pesos mensuales, indicador en el que ocupa la séptima posición nacional.

La disponibilidad de fuerza laboral constituye una ventaja. El desafío está en la especialización necesaria para avanzar hacia actividades de mayor valor agregado.

El promedio de escolaridad de la población de 25 años o más es de 10.2 años, que coloca a Quintana Roo en el lugar 13. El mercado laboral estatal en su conjunto ocupa la posición 12, aunque el crecimiento de unidades económicas con más de 50 empleados fue de 0.0%, posición 26 nacional.

Diversificar hacia tecnología, servicios profesionales, logística avanzada, industrias creativas o actividades vinculadas con innovación requiere perfiles técnicos y profesionales que una economía concentrada históricamente en turismo y servicios no genera automáticamente.

Regulación: inversión también necesita instituciones eficientes

El quinto frente se encuentra en las condiciones institucionales para hacer negocios. Quintana Roo obtiene 48.8 puntos en el Indicador Subnacional de Mejora Regulatoria y ocupa la posición 15, por lo que los datos no permiten colocarlo entre los estados con peor desempeño regulatorio.

El panorama cambia al observar el subíndice completo de Sistema Político y Gobiernos, donde Quintana Roo se encuentra en el lugar 27. El mismo apartado registra una percepción de corrupción estatal de 83% y una participación ciudadana de 41%, esta última en la posición 30.

Para un estado que busca atraer inversiones, la competitividad institucional depende de reducir tiempos y costos, profundizar la digitalización, ofrecer certeza y facilitar la apertura y operación de empresas. El propio IMCO plantea la necesidad de sistemas digitales interoperables que reduzcan los tiempos asociados con los trámites.

Dependencia turística: una fortaleza que también genera vulnerabilidad

El sexto cuello de botella es probablemente el más estructural: la baja diversificación económica de Quintana Roo.

El IMCO identifica para la región Maya, integrada por Campeche, Quintana Roo y Yucatán, fortalezas en logística aérea de mercancías y pasajeros, pero coloca entre sus desafíos precisamente la baja diversificación económica y el bajo crecimiento de unidades económicas con más de 50 empleados.

Quintana Roo construyó buena parte de su éxito alrededor del turismo. Esa especialización explica su capacidad para atraer inversiones y generar empleo, aunque también incrementa su exposición a factores externos: desaceleraciones en los mercados emisores, reducción de vuelos, fenómenos naturales, sargazo, variaciones cambiarias o cambios en los patrones internacionales de viaje.

La expansión inmobiliaria genera inversión, aunque también aumenta la presión sobre la disponibilidad y costo de vivienda.
La expansión inmobiliaria genera inversión, aunque también aumenta la presión sobre la disponibilidad y costo de vivienda.
El crecimiento de las ciudades turísticas exige que vivienda, servicios e infraestructura avancen al ritmo de la economía.
El crecimiento de las ciudades turísticas exige que vivienda, servicios e infraestructura avancen al ritmo de la economía.

Diversificar no significa sustituir al turismo. El desafío consiste en utilizar la escala de esa industria para desarrollar proveedores locales, tecnología, logística, servicios especializados y nuevas actividades capaces de generar mayor valor agregado.

Crecer no es suficiente para competir

La fotografía final refleja la contradicción de la economía quintanarroense: un estado con una marca turística global, conectividad internacional, inversión y una elevada participación laboral permanece en el lugar 21 de competitividad estatal. El resultado evidencia que atraer visitantes y capital no necesariamente garantiza condiciones estructurales para sostener el crecimiento.

El propio IMCO advierte que las entidades necesitan ambientes propicios para la inversión pública y privada, con infraestructura de calidad, innovación y mercados laborales competitivos. Para la región Maya señala además la necesidad de avanzar en diversificación y crecimiento empresarial.

El retroceso de México en el ranking internacional del IMD funciona así como detonante de una discusión que en Quintana Roo tiene manifestaciones concretas. Energía confiable, seguridad, vivienda accesible, capital humano especializado, instituciones eficientes y una economía más diversificada determinarán si la potencia turística del estado puede convertirse también en una potencia competitiva.

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