Fátima Aldana confirmó que recibió apoyo durante su salida de Quintana Roo y reveló que uno de sus amigos fue detenido; el caso abre ahora la discusión sobre la responsabilidad de quienes participaron en el traslado de la menor.

Familiares muestran las fichas de búsqueda de Fátima Aldana Gil y Emma Solís Aldana en Cancún.
El caso de Fátima Aldana y Emma Solís abrió nuevas líneas de investigación sobre las personas que habrían participado en su salida de Cancún.

La reaparición pública de Fátima Aldana Gil no solo confirmó que salió voluntariamente de Cancún con su hija Emma Solís Aldana, de tres años, sino que abrió un nuevo frente en el caso, que incluye la posible responsabilidad penal de un amigo suyo que la ayudó a escapar de Quintana Roo.

En el video difundido el 13 de septiembre, Fátima aseguró que las autoridades detuvieron a un amigo suyo que le brindó ayuda y que, tras una audiencia, inicialmente quedó libre de las acusaciones que enfrentaba. Sin embargo, según su propio relato, posteriormente se le informó que permanecería bajo custodia debido a una nueva acusación relacionada con la presunta sustracción de la menor.

El señalamiento coincide con información que ya había surgido durante las investigaciones. Desde principios de septiembre, el padre de Emma, Eliezer Solís Arjona, sostuvo que las cámaras de videovigilancia y entrevistas realizadas por la Fiscalía permitieron reconstruir parte del trayecto de Fátima después de abandonar su domicilio en Villa Marino.

De acuerdo con esa versión, Fátima tomó inicialmente un taxi hasta la zona de la avenida Huayacán y posteriormente abordó un vehículo en el que habría salido de Quintana Roo acompañada de Emma. El padre aseguró entonces que una tercera persona participó en el traslado.

Fátima reconoce ayuda, pero niega complicidad

En su mensaje, Fátima reconoció que una persona cercana intervino durante su desplazamiento, pero rechazó que hubiera participado conscientemente en un plan para sustraer a Emma.

Según su versión, el hombre únicamente le proporcionó transporte y desconocía sus intenciones. Fátima sostuvo además que decidió marcharse por voluntad propia y debido al temor que, asegura, sentía por las presuntas amenazas y episodios de violencia de su expareja.

La declaración adquiere relevancia porque coloca al tercero dentro de la investigación sobre la salida de Emma del estado, pero al mismo tiempo introduce una disputa sobre el grado de conocimiento y participación que habría tenido.

Jurídicamente, una persona puede ofrecer un traslado sin conocer el propósito del viaje, pero incurre en una conducta distinta si colabora deliberadamente para ocultar a una menor o sustraerla de quien ejerce derechos de guarda, custodia o convivencia. Determinar esa diferencia corresponde a las autoridades ministeriales y judiciales.

Fiscalía ya seguía la ruta de quienes ayudaron a Fátima

El caso había comenzado a tomar esta dirección desde antes de la aparición del video.

Fátima Aldana Gil aparece junto con su hija Emma Solís en una videollamada utilizada como prueba de vida.

Durante el bloqueo realizado el 9 de septiembre en el Kilómetro Cero de Cancún, fuentes de la Fiscalía señalaban que una de las exigencias era que el expediente fuera tratado como una posible sustracción de menores y que se ejecutaran órdenes de aprehensión relacionadas con el caso.

La presidenta del colectivo Madres Buscadoras de Quintana Roo, Mary Patrón Pat, confirmó entonces que exigían el cumplimiento de dos órdenes de aprehensión, aunque no precisó públicamente contra quiénes las habían girado.

Para entonces también se conocía que las investigaciones habían identificado un vehículo utilizado durante la salida de Fátima y Emma y que un amigo cercano habría intervenido en el traslado.

La reaparición de Fátima añade ahora un elemento nuevo: ella misma asegura que las autoridades ya detuvieron a uno de esos colaboradores y que ahora enfrenta una acusación relacionada con la salida de la niña.

El punto clave: ¿sabía que ayudaba a sacar a Emma?

La responsabilidad del tercero dependerá, entre otros elementos, de lo que pueda demostrar la Fiscalía acerca de su participación.

Será necesario establecer si conocía previamente el plan de Fátima, si sabía que existía un litigio familiar por Emma, si participó en la organización del viaje, cuánto tiempo estuvo involucrado y si realizó alguna acción destinada a impedir que la menor fuera localizada.

Hasta ahora, Fátima sostiene que su amigo desconocía sus intenciones y que simplemente la ayudó durante parte del trayecto.

Su versión, sin embargo, tendrá que contrastarse con los datos de prueba reunidos por la Fiscalía y con lo que determine el juez que conozca del procedimiento.

De desaparición a investigación por sustracción


Desde el 15 de agosto, el expediente cambió sustancialmente, luego de que los familiares reportaran como desaparecidas a Fátima y Emma tras salir de su domicilio en Cancún.

Las diligencias posteriores permitieron establecer que madre e hija habían salido del estado, mientras el padre de Emma mantenía un procedimiento familiar relacionado con la custodia y las convivencias con la menor.

Fátima confirmó ahora que la salida fue voluntaria, aunque sostiene que actuó para protegerse ella y proteger a Emma de un contexto de violencia.

El debate judicial ya no se limita, por tanto, a determinar dónde se encuentran madre e hija. También deberá esclarecerse si existió una sustracción ilícita de la menor y qué responsabilidad tuvieron las personas que ayudaron a Fátima a abandonar Quintana Roo.

La situación del amigo detenido puede convertirse en una de las claves del expediente, porque permitirá conocer hasta dónde considera la Fiscalía que existió una operación organizada para sacar a Emma del estado y mantenerla fuera del alcance de su padre y de las autoridades.

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