Morena, PT y PVEM arrancaron juntos la ruta hacia las 17 gubernaturas que se disputarán en 2027, pero los primeros nombramientos dejaron al descubierto diferencias en Campeche, Colima y Querétaro. Los aliados mantienen perfiles propios y exigen participar en las definiciones.

La alianza Morena-PT-Verde 2027 comenzó a mostrar sus primeras diferencias antes incluso de llegar a la definición formal de candidaturas. Morena ya presentó coordinadores en cinco de las 17 entidades que renovarán gubernatura el próximo año, pero PT y PVEM sólo coinciden conjuntamente con dos de esos nombres.
Nora Ruvalcaba quedó al frente de la coordinación en Aguascalientes; Pablo Gutiérrez Lazarus, en Campeche; Rosa María “Rosi” Bayardo, en Colima; Santiago Nieto, en Querétaro, e Imelda Castro, en Sinaloa. De ese primer bloque, los tres partidos convergen plenamente hasta ahora en Ruvalcaba y Castro.
En los otros tres estados el panorama cambia. El PT respalda a Santiago Nieto en Querétaro, pero el Verde sostiene que todavía falta una encuesta definitiva; en Colima los dos aliados mantienen perfiles propios, y en Campeche el PT reclama que su aspirante sea medido antes de considerar cerrado el proceso.
La fotografía es distinta a la unidad proyectada apenas dos meses atrás: Morena, PT y Verde pueden compartir proyecto nacional, pero eso no significa que ya hayan repartido las 17 candidaturas estatales.
Arrancaron juntos, pero no cerraron las 17 candidaturas
Las dirigencias de los tres partidos presentaron el 17 de junio el arranque del proceso para elegir a quienes encabezarían las coordinaciones estatales de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional.
El PT planteó desde entonces su intención de caminar junto con Morena y el Verde en las 17 gubernaturas, además de construir acuerdos para congresos y ayuntamientos. Sin embargo, aquella presentación no significó que ya existieran coaliciones formalmente acordadas en todas las entidades.
Cada fuerza conservaría margen para registrar perfiles y participar en las definiciones posteriores. Esa diferencia comienza ahora a cobrar importancia: una cosa es compartir el bloque político de la Cuarta Transformación y otra haber acordado quién encabezará cada candidatura. Morena fue el primero en mover sus piezas.
Cinco nombramientos y sólo dos acuerdos completos
Durante la última semana de agosto, Morena presentó a sus primeros cinco coordinadores estatales. La dirigencia sostuvo que las definiciones surgieron de mediciones internas y que, donde los aliados registraron perfiles, éstos también fueron considerados.
PT y Verde tienen otra lectura. Benjamín Robles, dirigente del Partido del Trabajo, estableció que los nombramientos corresponden al proceso interno de Morena y que todavía existen entidades donde falta una medición conjunta. Su partido respalda las decisiones de Aguascalientes, Sinaloa y Querétaro, pero reclama encuestas para resolver Campeche y Colima.
El PVEM coloca la línea todavía más atrás. Carlos Puente ha señalado que el Verde reconoce por ahora los acuerdos de Aguascalientes y Sinaloa, y sostiene que en las demás entidades donde presentó aspirantes todavía debe completarse el procedimiento.
Querétaro exhibe bien esa diferencia: Morena nombró a Santiago Nieto y el PT lo respalda, pero el Verde insiste en que falta una encuesta final en la que participe Ricardo Astudillo, su propio perfil.
Por eso tampoco puede hablarse de PT y PVEM como un solo bloque negociador frente a Morena. Cada partido está haciendo sus propias cuentas.
Colima: Morena eligió, pero la alianza todavía discute
Colima ofrece el ejemplo más claro de la distancia entre una definición de Morena y una candidatura acordada por toda la coalición.

Morena nombró a Rosi Bayardo como coordinadora estatal. El PT, sin embargo, mantiene al senador Joel Padilla Peña entre sus opciones y el Verde registró a Virgilio Mendoza.
El Partido del Trabajo sostiene que la encuesta conjunta prevista entre las fuerzas aliadas todavía no se ha realizado. Manuel Padilla, integrante de su Comisión Coordinadora en Colima, explicó que Morena buscó construir un acuerdo de consenso que el PT no aceptó.
Su frase resume el punto central de la discusión: Morena puede avanzar en su definición interna sin que eso signifique que la alianza electoral esté resuelta. El PT adelantó que insistirá en la realización de una encuesta en la que participe su aspirante. El Verde también conserva su propia carta.
Chihuahua muestra hasta dónde puede llegar la negociación
La discusión de la alianza Morena PT Verde 2027 no pasa únicamente por las encuestas. Los partidos aliados también están marcando territorios en los que consideran tener fuerza suficiente para incidir directamente en la candidatura.
En Chihuahua, el Verde llevó esa negociación a un nivel más explícito. Su coordinador político nacional, Arturo Escobar, respaldó públicamente a Cruz Pérez Cuéllar y condicionó la construcción de la alianza estatal a que sea él quien encabece el proyecto.
“Si es con Cruz, sí; si no, no”, declaró en julio.
El mensaje introduce otra variable rumbo a 2027: Morena no sólo deberá ordenar sus propias competencias internas, sino negociar con aliados que también buscan utilizar su estructura territorial para influir en el reparto de candidaturas.
El PT enfrenta una lógica semejante en entidades como Zacatecas, donde ha colocado a Geovanna Bañuelos entre sus principales perfiles, mientras el Verde mantiene cartas propias en distintas entidades.
Quintana Roo: la unidad tampoco elimina las preferencias
En Quintana Roo, el escenario tiene características diferentes. En junio, la dirigente estatal de Morena, Johana Acosta, aseguró que había conversado con Renán Sánchez, dirigente del Verde, y Gerardo Rodríguez, del PT. Según relató, ninguno tenía en ese momento un cuadro propio que quisiera registrar para encabezar la coordinación estatal.
Acosta consideró que ese escenario daba a Morena la posibilidad de conservar la coordinación, aunque añadió una precisión significativa: “hasta el momento”.
Posteriormente quedaron cinco perfiles dentro del proceso: Marybel Villegas, Rafael Marín Mollinedo, Alexa Murguía, Eugenio “Gino” Segura y Ana Patricia Peralta.
La competencia también dejó ver afinidades dentro del propio bloque. Rafael Marín apareció vinculado al registro del PT, mientras figuras del Verde acompañaron políticamente a Gino Segura y Alexa Murguía también ha tenido cercanía con estructuras de ese partido.
Nada de eso permite afirmar que exista una ruptura de la alianza en Quintana Roo, ni que PT o Verde hayan cerrado una candidatura propia. Sí muestra que la ausencia inicial de un aspirante formal de los aliados no significa que éstos hayan renunciado a influir en la definición.
En un estado gobernado por Morena, pero donde el Verde conserva posiciones y estructura política relevantes, el nombre final también será producto del equilibrio entre las fuerzas que integran la 4T.
La alianza existe; el reparto todavía no
Los primeros cinco nombramientos dejan una conclusión mucho más precisa que hablar de una ruptura entre los partidos.
La alianza Morena PT Verde 2027 continúa políticamente en pie y ninguna de las tres fuerzas ha anunciado una separación nacional. Lo que todavía no existe es un acuerdo completo sobre quién encabezará el bloque en cada una de las 17 gubernaturas.
Morena tomó la delantera y comenzó a ocupar espacios. PT y Verde, mientras tanto, conservan aspirantes, reclaman encuestas y marcan estados donde consideran tener fuerza para negociar.
Aguascalientes y Sinaloa muestran hasta ahora el escenario de coincidencia plena. Campeche y Colima mantienen disputas abiertas; Querétaro demuestra que incluso PT y Verde pueden tomar posiciones distintas frente al mismo nombramiento, y Chihuahua anticipa negociaciones donde un aliado puede condicionar directamente su permanencia en la coalición.
La disputa de 2027, por tanto, empezará antes de enfrentar a Morena con la oposición. Primero deberá resolverse dentro del propio bloque oficialista: Morena tendrá que decidir cuánto espacio está dispuesto a compartir y sus aliados, en qué estados acompañarán su decisión, en cuáles exigirán competir en igualdad de condiciones y dónde estarán dispuestos a medir su fuerza por separado.
