Mientras recorren colonias para combatir al mosquito transmisor del dengue, los fumigadores del dengue enfrentan calor extremo, exposición a insecticidas y riesgos laborales que pocas veces forman parte de la conversación pública

Cuando una camioneta de fumigación entra a una colonia, la atención suele centrarse en el humo que recorre las calles. Detrás de esa imagen hay trabajadores que pasan horas bajo el sol, cargan equipo pesado y están expuestos de manera constante a sustancias diseñadas para eliminar al mosquito transmisor del dengue.

Son los fumigadores del dengue. Su trabajo forma parte de la primera línea de defensa contra una enfermedad que cada año representa uno de los principales retos sanitarios en Quintana Roo.

Sin embargo, poco se habla de los riesgos que ellos mismos enfrentan para proteger a la población.

Fumigadores del dengue y exposición a químicos

El combate al mosquito Aedes aegypti requiere el uso de insecticidas autorizados por las autoridades sanitarias.

Entre las sustancias identificadas en programas de control vectorial en México se encuentran ingredientes activos como deltametrina, bifentrina, lambda cihalotrina y propoxur.

Así lo documentó la investigación Vigilancia de la salud de los trabajadores expuestos a plaguicidas en el programa de control de vectores en México, elaborada por María Isabel Ocotzi-Elías, Astrid Schilmann y Luz Arenas-Monreal, investigadoras del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).

El estudio analizó programas de vectores en entidades del centro y sur del país y encontró un uso extensivo y variado de plaguicidas considerados de riesgo para quienes los manipulan de manera constante.

Exposición laboral identificada por el INSP

FactorObservación
Aplicación de insecticidasExposición ocupacional continua
NebulizaciónContacto con partículas químicas
Mezcla y preparaciónManipulación directa de sustancias
Jornadas repetidasExposición acumulativa

Fuente: Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), 2022.

El calor: el riesgo que todos ven

Los químicos no son el único desafío.

En Quintana Roo, los fumigadores del dengue realizan recorridos en colonias, patios, parques y zonas habitacionales bajo temperaturas que durante el verano pueden superar los 35 grados centígrados, con sensaciones térmicas considerablemente más altas.

A ello se suma el uso de botas, guantes, mascarillas y equipo de protección. La propia evidencia científica señala que la carga de trabajo aumenta conforme crecen los casos de enfermedades transmitidas por vector, especialmente durante la temporada de lluvias.

El resultado es una combinación de calor, humedad, esfuerzo físico y largas jornadas de trabajo que incrementan el desgaste cotidiano de las brigadas.

Los riesgos para la salud

Los riesgos de los fumigadores del dengue van más allá del cansancio físico. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advierte que la exposición ocupacional a plaguicidas puede asociarse con intoxicaciones agudas y diversos efectos sobre la salud cuando no existen controles adecuados.

Por su parte, el estudio del INSP identificó que los trabajadores de control vectorial pueden enfrentar riesgos derivados de la exposición continua a múltiples sustancias químicas y de las condiciones laborales en las que desarrollan sus actividades.

Entre las afectaciones más señaladas en la literatura científica aparecen:

  • Irritación de piel.
  • Molestias respiratorias.
  • Irritación ocular.
  • Dolores de cabeza.
  • Mareos.
  • Efectos acumulativos por exposición prolongada.

Los investigadores subrayan que el uso adecuado del equipo de protección personal es uno de los elementos más importantes para reducir estos riesgos.

Riesgos ocupacionales de los fumigadores del dengue

RiesgoPosible afectación
Calor extremoDeshidratación
Exposición químicaIrritación dérmica
Inhalación accidentalMolestias respiratorias
Jornadas prolongadasFatiga física
Carga de equipoLesiones musculares

¿Quién cuida a los fumigadores?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) sostiene que las campañas de control de mosquitos deben incluir medidas específicas para proteger la salud y la seguridad de quienes aplican insecticidas.

En México, las investigadoras del INSP concluyeron que el monitoreo médico y el biomonitoreo de la exposición a plaguicidas deben fortalecerse para proteger a los trabajadores tanto en el corto como en el largo plazo.

El estudio detectó diferencias entre estados en los procesos de vigilancia médica y seguimiento de la exposición laboral. También encontró que no todos los trabajadores conocen los protocolos existentes y que la implementación de las medidas de monitoreo puede variar según la entidad. Las preguntas siguen vigentes:

  • ¿Con qué frecuencia se realizan revisiones médicas?
  • ¿Se monitorea la exposición acumulada?
  • ¿Existen expedientes ocupacionales actualizados?
  • ¿Se da seguimiento a quienes pasan años realizando estas labores?

Lo que dice el sindicato de Vectores

En Quintana Roo, el tema laboral también forma parte de la conversación. En una reunión de trabajo con la Secretaría Estatal de Salud, Óscar Omar Méndez Beteta, secretario general de la Subsección 68 del Sindicato de Vectores, manifestó la necesidad de continuar fortaleciendo las condiciones laborales y la atención a los trabajadores del área.

Aunque la declaración no se refiere específicamente a la exposición a insecticidas, refleja que las condiciones de trabajo de las brigadas siguen siendo un tema presente dentro del sector.

Una batalla poco visible

Las campañas contra el dengue suelen medirse por el número de colonias atendidas, los criaderos eliminados o los casos registrados.

Pero detrás de esos indicadores existen trabajadores que recorren calles bajo el sol, cargan equipos pesados y manipulan sustancias químicas para reducir la presencia del mosquito.

Los fumigadores del dengue forman parte de una labor esencial para la salud pública. Sin ellos, las estrategias de prevención y control perderían una de sus principales herramientas.

La pregunta es si la protección de quienes cuidan a la población recibe la misma atención que la lucha contra la enfermedad.

Lo que encontró el INSP

• El estudio analizó programas de vectores en distintas entidades mexicanas.
• Detectó uso extensivo de diversos plaguicidas en actividades de control vectorial.
• Encontró diferencias en los mecanismos de vigilancia médica entre estados.
• Señaló la necesidad de fortalecer el biomonitoreo de trabajadores expuestos.
• Recomendó mejorar las políticas de protección para personal de vectores.

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