Los humedales costeros pierden funcionalidad cuando se desmontan, rellenan o quedan sin circulación de agua. El crecimiento urbano y turístico aumenta la presión sobre zonas frágiles de la isla

Personas participan en la reforestación de manglares de Cozumel mediante la plantación de nuevos ejemplares.
Personas participan en la reforestación de manglares de Cozumel mediante la plantación de nuevos ejemplares.

Los manglares de Cozumel enfrentan presiones relacionadas con el crecimiento urbano, la infraestructura turística, los cambios de uso de suelo y la alteración de los flujos naturales de agua. En distintas zonas de la isla, estos factores pueden fragmentar los humedales, reducir su capacidad de recuperación y afectar su conexión con lagunas, dunas, selvas y arrecifes.

Aunque se ha difundido que Cozumel perdió más de la mitad de sus manglares durante las últimas dos décadas, la información pública disponible no permite confirmar ese porcentaje a escala municipal. El Sistema de Monitoreo de los Manglares de México, de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), cuenta con cartografía histórica, pero sus estadísticas abiertas presentan superficies estatales y no una comparación específica para la isla.

Así se deterioran los manglares de Cozumel

La desaparición del manglar no ocurre únicamente cuando los árboles son talados. El ecosistema también pierde funcionalidad cuando caminos, rellenos u obras interrumpen el paso del agua, modifican la salinidad o separan zonas que antes permanecían conectadas.

El Programa de Manejo del Área de Protección de Flora y Fauna de Cozumel establece restricciones para evitar rellenos, desecación de humedales y modificaciones de las corrientes naturales. Estas actividades pueden afectar la comunicación entre el manglar, las lagunas costeras y el mar.

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Presión sobre el manglarConsecuencia ambiental
Desmonte y rellenoEliminan vegetación y reducen la superficie del humedal.
Caminos y construccionesFragmentan el ecosistema e interrumpen los flujos de agua.
Descargas y residuosAlteran la calidad del agua que llega a lagunas y arrecifes.
Fuente: Conabio y Programa de Manejo del Área de Protección de Flora y Fauna de Cozumel.

En la isla se encuentran mangle rojo, blanco, negro y botoncillo. Estas especies forman refugios para peces, aves y otros animales, filtran sedimentos y contribuyen a reducir la energía del oleaje durante tormentas y huracanes.

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Trabajos de restauración y conservación de manglares de Cozumel en una zona de humedal costero.
Trabajos de restauración y conservación de manglares de Cozumel en una zona de humedal costero.
Vista aérea de un humedal de manglar en México rodeado de agua y vegetación costera.
Vista aérea de un humedal de manglar en México rodeado de agua y vegetación costera.

Laguna Colombia refleja el impacto de los huracanes

Los huracanes Emily y Wilma, ocurridos en 2005, dejaron sedimentos y materiales que bloquearon canales naturales en Laguna Colombia. La interrupción del flujo de agua provocó deterioro de la vegetación y cambios en áreas utilizadas por distintas especies. Los trabajos posteriores incluyeron limpieza de canales, recuperación de la circulación hidrológica, formación de terrazas y dispersión de propágulos para favorecer el crecimiento de nuevos ejemplares.

“El regreso de especies sensibles y la recuperación del equilibrio ecológico de la Laguna Colombia confirman que el programa de restauración es exitoso”.
Jesús Benavides Andrade, director del Parque Ecoturístico Punta Sur

Manglares de Cozumel en cifras

  • 5,500 metros cuadrados fueron intervenidos durante 2025 en Laguna Colombia.
  • Más de 800 hectáreas han formado parte de los trabajos de recuperación en Punta Sur.
  • 37,829 hectáreas integran el área natural protegida federal del norte y la costa oriental.
    Fuente: Fundación de Parques y Museos de Cozumel, Gobierno de Quintana Roo y Conanp.

La restauración de Laguna Colombia muestra que el manglar puede recuperarse cuando se restablecen las condiciones naturales del agua. Sin embargo, los desmontes, rellenos y obras que fragmentan los humedales pueden generar afectaciones permanentes y trasladar sus consecuencias hacia los arrecifes y otros ecosistemas costeros.

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