El empresario hotelero reconoció expectativas moderadas para la temporada y señaló que la turbosina, la conectividad y las rentas vacacionales también presionan al turismo

El presidente de The Palace Company, José Chapur Zahoul, sostuvo que el sargazo no ha provocado grandes pérdidas turísticas en Quintana Roo, aunque reveló que mantener limpios 2.5 kilómetros de playa en Moon Palace representa un gasto aproximado de 32 millones de pesos anuales y requiere 34 trabajadores.
Durante la conferencia matutina del 30 de julio, el empresario explicó que este modelo funciona mediante barreras, embarcaciones y equipo mecanizado para recoger la macroalga antes y después de que llegue a la costa. La cifra equivale a un promedio cercano a 12.8 millones de pesos por kilómetro al año, aunque el costo no puede aplicarse automáticamente a otros hoteles, debido a las diferencias entre playas y sistemas de recolección.
Hoteleros moderan expectativas de ocupación
Chapur evitó hablar de pérdidas y definió la atención del sargazo como un costo adicional para los centros de hospedaje. Sin embargo, reconoció que alcanzar los niveles de ocupación registrados durante 2025 ya sería un resultado satisfactorio para el sector.
“Si logramos la ocupación del año pasado nos vamos a dar por bien servidos”.
La declaración muestra expectativas moderadas en un verano marcado por reservaciones tardías, presión sobre las tarifas y menor dinamismo en el tráfico internacional del Aeropuerto Internacional de Cancún.
El empresario consideró que el precio de la turbosina y el consecuente encarecimiento de los boletos de avión representan una presión inmediata mayor que el sargazo. La presidenta Claudia Sheinbaum respaldó esa lectura y afirmó que el combustible de aviación registró incrementos internacionales de entre 20% y 30%.
Chapur también colocó entre los desafíos pendientes la promoción turística, la seguridad, la conectividad y la regulación de las plataformas de hospedaje, a las que calificó como competencia desleal, aunque reconoció avances en el cumplimiento de obligaciones fiscales y de protección civil.
Su intervención mostró dos caras de la industria: las grandes cadenas cuentan con recursos para mecanizar la limpieza de sus playas, mientras pequeños hoteles y negocios enfrentan los mismos recales con menor capacidad financiera. La discusión ya no se limita a determinar si el sargazo genera pérdidas, sino a establecer cuánto cuesta contenerlo y quiénes pueden asumir ese gasto de manera permanente.
